martes, julio 23, 2024

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Crecer a la velocidad de las semillas: Fitomejoramiento y marcos de desarrollo

La importancia de una tierra fértil para que la semilla demuestre su potencial es apenas de sentido común. La industria semillera ha llevado el potencial de las semillas mucho más allá, aplicando recursos tecnológicos para su mejoramiento genético que se traducen en cultivos con las características más deseables y convenientes.

Permiten a los fitomejoradores introducir o modificar genes específicos en las plantas de manera más precisa y eficiente para obtener nuevas variedades, con características que no se podrían obtener mediante el fitomejoramiento tradicional.

Es un hecho: las ventajas de planificar desde la semilla los cultivos mejorados en cuanto a su resistencia a condiciones climáticas adversas, su tolerancia a herbicidas, enfermedades y plagas, se traducen en un mayor rendimiento y mayor margen de rentabilidad. Pero ¿Qué pasa después?

No menos importante es el posterior marco de desarrollo para capitalizar lo que las semillas producen y hacen posible. La complejidad para pensar un marco de desarrollo pleno, que potencie lo que ofrece el uso de semillas mejoradas genéticamente, conjuga múltiples intereses institucionales, contempla características de cada zona de cultivos, diversos marcos regulatorios y atiende los objetivos de rentabilidad que exige cada sector.

Marco de desarrollo

El mejoramiento genético y la biotecnología son la base fundamental de una cadena y un modelo de producción que exige la aplicación intensiva del conocimiento sobre los recursos, los procesos y las prácticas agropecuarias. Luego la industrialización se encarga de generar masivamente productos, comprometidos con la sustentabilidad para el menor impacto en el ambiente, nutriendo de productos a todo el país y cumpliendo los objetivos de exportación que han posicionado a la agroindustria nacional entre las más grandes y pujantes del mundo. 


En términos generales, el marco de desarrollo que hace posible este modelo responde a exigencias con características muy específicas: 

  • Herramientas cada vez más precisas y mejores, ligadas al desarrollo científico y tecnológico.
  • Tiempos de lanzamiento de innovaciones estimados en una década (promedio), atendiendo a los límites de velocidades impuestas por los ciclos biológicos de las plantas y herramientas tecnológicas disponibles.
  • El trabajo combinado y colaborativo de empresas del sector privado, instituciones de investigación, sectores productivos y el Estado, en diferentes niveles y roles.
  • La financiación de este ciclo virtuoso, donde la oferta de tecnología sea incentivada para continuar sus investigaciones y desarrollos.
  • Un marco de previsibilidad para todos los participantes del sistema, entre obtentores, productores y la cadena de valor en su conjunto. 
  • La homogenización del potencial industrial entre regiones y sectores agropecuarios diversos.
  • La remuneración adecuada a las innovaciones derivadas del mejoramiento vegetal, a través del pago del derecho de obtentor, patentes y regalías, para sostener estos trabajos en condiciones competitivas respecto a otros países de América Latina y del mundo.


Marco regulatorio

El marco regulatorio es fundamental ante la diversidad de intereses y la variedad en las formas de participación que combina la cadena productiva agroindustrial. 

Las reglas no solo tienen que ser claras, sino ser las más convenientes para el sector. Reglas que pongan en valor esos esfuerzos que son fuente de nuevas colaboraciones y transformaciones que garantizan la reinversión, retroalimentando la actividad productiva.

Las reglas tienen que propiciar rentabilidad, previsibilidad y protección a todos los esfuerzos materiales e inmateriales, valorar el capital intelectual y cuidar los derechos de forma que incentiven a continuar con la innovación. 

También, con el marco regulatorio adecuado, se garantiza la máxima expansión de beneficios a todo el espectro de productores y trabajadores del agro, logrando condiciones óptimas, que hagan realidad los objetivos comunes que los guían.

Pero sobre todo, el marco regulatorio es necesario para hacerle justicia a todas las conquistas del sector agroindustrial de las que no se puede volver atrás: creación de empleos de alta calidad, reconocimiento mundial en ciencia y tecnología, estándares de excelencia en sustentabilidad y seguridad alimentaria o la consolidación de una bioeconomía nacional que no para de crecer, entre otros logros.     

A la velocidad de la semilla

El informe “El potencial del mejoramiento vegetal en la búsqueda de sustentabilidad y seguridad alimentaria”, realizado por especialistas de múltiples áreas nucleadas en la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), estima que el mejoramiento de variedades contribuye en un 50% o más al incremento total de los rendimientos, que luego se complementa con las buenas prácticas agrícolas, la tecnología de manejo productivo en general y las continuas reinversiones en mejoramiento de variedades vegetales, no solo para aumentar la productividad, sino también para mantenerla.


Para quienes forman parte de la agroindustria y su ecosistema hay un marco general al que parecería obligatorio estar atentos por lo que implican, exigiendo especial atención: 

  • Demandas y requerimientos de la producción mundial de alimentos basados en recursos agropecuarios, por su rol clave en el bienestar social, la calidad de los alimentos y la salud. 
  • Necesidades de los productores agropecuarios respecto a las exigencias de sustentabilidad y la mitigación del impacto ambiental en sus prácticas.
  • Condiciones del mercado de semillas que garanticen rentabilidad, inversiones en investigación, ensayos y pruebas para la obtención de las semillas de máxima calidad.
  • Nuevas oportunidades para el desarrollo de tecnologías que capitalicen el conocimiento acumulado y promuevan las transformaciones, rediseñando las prácticas agropecuarias constantemente en su eficiencia y rendimiento.
       

En el cuento de Lewis Carroll “Alicia a través del espejo”, la Reina Roja aconseja a Alicia: “Hay que correr tan rápido como se pueda solo para permanecer en el mismo sitio» porque el mundo también se mueve. Si se quiere avanzar hay que correr aún más rápido, hay que correr a la velocidad de los avances de las semillas”.


El artículo está basado en el informe: “El potencial del mejoramiento vegetal. En la búsqueda de sustentabilidad y seguridad alimentaria” Autor: OEI, Observatorio CTS. Papeles del Observatorio Nº 19. Enero 2021.

Dicho informe puede descargarse desde la biblioteca de publicaciones de ASA.

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