Noticias de Campo

Últimas 5 noticias

Otras noticias

La compactación del suelo amenaza los rindes pese a las buenas lluvias

Especialistas de Aapresid advierten que la pérdida de infiltración limita el aprovechamiento del agua y puede provocar caídas de hasta un 30 % en los rendimientos.

Aunque las últimas campañas estuvieron acompañadas por un buen régimen de precipitaciones, muchos productores no lograron trasladar esa ventaja climática a los rindes. Especialistas de la Red de Compactación CERO de Aapresid señalan que uno de los principales factores detrás de esta situación es la degradación física del suelo, un proceso silencioso que reduce la infiltración de agua, restringe el crecimiento de las raíces y afecta el potencial productivo de los cultivos.

Según explicó Lisandro Repetto, docente de la Universidad Nacional de Rosario e integrante de la red, la compactación es una de las problemáticas más subestimadas de la agricultura actual. En suelos severamente compactados, la capacidad de infiltración puede caer de entre 30 y 40 milímetros por hora a menos de cinco, mientras que las pérdidas de rendimiento pueden oscilar entre el 10 % y el 30 %, dependiendo del cultivo y las condiciones del lote.

Productores de distintas regiones que integran Aapresid confirmaron esta realidad a partir de sus propias experiencias. Desde el norte de Buenos Aires, Charlie Van der Straten, de la Regional Lincoln, advirtió que la escasa rotación de cultivos durante los últimos años generó niveles de compactación preocupantes. Como consecuencia, las diferencias entre lotes con buen manejo y aquellos con predominio de barbechos se reflejan en el encharcamiento luego de lluvias intensas y en una menor capacidad del suelo para almacenar agua.

En el sudeste de Córdoba, Jorge Mazzieri, de la Regional Justiniano Posse, comenzó a trabajar en estrategias para revertir la densificación superficial mediante prácticas de descompactación biológica. Los ensayos demostraron que mejorar la infiltración del agua del 60 % al 80 % permite incorporar alrededor de 170 milímetros adicionales al perfil del suelo en un año con 850 milímetros de precipitaciones, un recurso que puede marcar la diferencia para alcanzar altos rendimientos en maíz, soja o trigo.

Frente a este escenario, los especialistas coinciden en que la solución no pasa por regresar a sistemas de labranza intensiva, sino por fortalecer la salud del suelo mediante rotaciones diversificadas, cultivos de servicio y la presencia permanente de raíces vivas. Además, recomiendan monitorear periódicamente la compactación y la infiltración para ajustar las estrategias de manejo y recuperar la capacidad productiva de los lotes. Para Aapresid, preservar la estructura del suelo es una condición indispensable para aprovechar el agua disponible y sostener la competitividad de los sistemas agrícolas.

Fuente: https://www.aapresid.org.ar/es/novedades/6a5a64eebf363b31590e686c

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas 5 noticias