El INTA Famaillá estudia genotipos, calidad y propagación del tomate de árbol, una especie nativa de las yungas tucumanas con potencial alimenticio, farmacológico y cosmético.
El INTA Famaillá trabaja en la conservación y valorización del chilto, también conocido como tomate de árbol, una especie frutal nativa presente en las yungas tucumanas que actualmente se encuentra infrautilizada. Las investigaciones apuntan a generar conocimientos que permitan transferir su cultivo al sector productivo y ampliar sus posibilidades de aprovechamiento.
Norma Medrano, de la Estación Experimental Agropecuaria INTA Famaillá, explicó que a partir de materiales recolectados años atrás se conformó una colección para su conservación y posterior evaluación. Actualmente, los investigadores seleccionan genotipos sobresalientes de acuerdo con sus características agronómicas y la calidad de los frutos.
Entre los parámetros estudiados se encuentran el peso y tamaño de los frutos, además de la determinación del momento óptimo de cosecha. En laboratorio también se analizan propiedades bioquímicas, entre ellas el contenido de polifenoles y flavonoides. Estas características posicionan al chilto como un alimento con potencial funcional y abren posibilidades para otros usos, entre ellos aplicaciones farmacológicas y en perfumería.
El INTA también avanza en la evaluación de métodos de propagación mediante semillas y de forma vegetativa. Esta última alternativa resulta especialmente importante para conservar las características de aquellos genotipos que muestran un comportamiento destacado en los sitios de evaluación.
El objetivo es reunir información sobre el manejo agronómico, la propagación y la calidad de los frutos para ponerla a disposición de productores e interesados en incorporar esta especie. De esta manera, el chilto podría sumar valor a un recurso nativo y convertirse en una nueva alternativa de diversificación para Tucumán.
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