Noticias de Campo

Últimas 5 noticias

Otras noticias

El agro argentino tiene una oportunidad de crecimiento, pero necesita condiciones para dar el salto

En el XV Fórum Nacional de Agronegocios de LIDE Argentina, empresarios, productores y referentes del sector público reflexionaron sobre qué hace falta para transformar ese potencial en más inversión, competitividad, valor agregado y desarrollo hacia 2030.

La oportunidad está el desafío es aprovecharla. Esa idea atravesó el XV Fórum Nacional de Agronegocios de LIDE Argentina, donde referentes de distintas cadenas abordaron las fortalezas de la Argentina y las condiciones necesarias para convertirlas en crecimiento sostenido.

El país cuenta con escala, conocimiento, genética, tecnología, empresas competitivas y una demanda internacional con nuevas oportunidades para sus alimentos. Sin embargo, los expositores reclamaron medidas para aprovecharlas: recuperar eficiencia, acelerar la incorporación de tecnología, generar incentivos para invertir, mejorar el acceso a los mercados, reducir trabas y construir reglas que permitan tomar decisiones de largo plazo.

En la apertura del evento, Rodolfo de Felipe, presidente de LIDE Argentina, definió con claridad el espíritu que hoy moviliza al sector productivo: «El agro ya no pide que lo dejen producir: la realidad evidencia que, cuando lo dejan, produce como nunca». Asimismo, enfatizó que el campo constituye la principal turbina fiscal y cambiaria del país. Por este motivo, remarcó que el sector se ubica junto a la energía, la minería y la economía del conocimiento como uno de los cuatro pilares fundamentales para el crecimiento integral de la nación, sobre los cuales se debe constituir la agenda 2030.

Laura Loizeau, presidenta de LIDE Agronegocios, aseguró que hablar del poder del agro, no apunta solamente a cuánto se produce, a cuántas toneladas se exportan o cuántos dólares genera el sector, sino a “la capacidad que tiene el agro para transformar conocimiento, inversión y acceso a mercados en creación de valor y desarrollo para la Argentina”, destacó.

Para Loizeau, la competitividad se define en múltiples dimensiones: “En productividad, naturalmente, pero también en el acceso a mercados, financiamiento, tecnología, calidad de las decisiones, capacidad de gestionar riesgos y velocidad para adaptarnos a un escenario internacional que cambia permanentemente”.

La pregunta que atravesó la jornada fue dónde se crea valor y qué se necesita para capturarlo. “Innovación sin impacto no alcanza, tecnología sin un problema concreto para resolver no alcanza, producción sin acceso competitivo a los mercados tampoco alcanza y capital sin proyectos capaces de generar retornos sostenibles no se transforma en inversión”, resaltó.

Ser eficientes para competir

El panel “Agro y Agenda Argentina 2030: Productividad, Innovación y Crecimiento” reunió a Ignacio Bartolomé, CEO de GDM; Alejandro Elsztain, CEO de CRESUD; e Ignacio Lartirigoyen, presidente de Lartirigoyen y Cía. Uno de los principales desafíos identificados fue recuperar y profundizar la eficiencia frente a costos crecientes y una competencia internacional cada vez más exigente.

Para Lartirigoyen, en un mercado de commodities la competitividad depende en buena medida de producir al menor costo posible. En ese marco, planteó la necesidad de mejorar el acceso a tecnología e infraestructura y revisar condiciones regulatorias e impositivas.

Elsztain se enfocó en el potencial de los datos, la inteligencia artificial, la agricultura de precisión y la automatización para optimizar el uso de recursos y tomar mejores decisiones. “El uso de la información combinada entre lo climático, el suelo y las máquinas va a generar mucha más productividad”, manifestó.

No obstante, observó que la tecnología necesita acompañarse de una estrategia de largo plazo. En esa línea, sostuvo que la Argentina debe definir un rumbo que pueda sostenerse más allá de los cambios de coyuntura.

Innovar requiere inversión

El salto tecnológico estuvo asociado durante el Fórum a una segunda cuestión: cómo generar las condiciones para que la innovación llegue al productor.

Bartolomé explicó que los avances en edición génica permiten acelerar procesos de mejoramiento, reducir costos y obtener variedades con características específicas. Pero señaló que el desarrollo de esas tecnologías requiere un marco regulatorio para recuperar las inversiones realizadas.

También marcó una diferencia con Brasil: mientras en Argentina se invierte aproximadamente un dólar por hectárea de soja en investigación y desarrollo, en el país vecino la cifra ronda los cuatro dólares.

La comparación alertó sobre un desafío más amplio: la tecnología puede elevar la productividad, pero necesita incentivos para ser desarrollada, financiada y adoptada.

Proteínas: producir más y capturar más valor

En la cadena de proteínas, Alejandro Duhau, presidente de Frigorífico Azul, explicó la necesidad de superar la separación histórica entre la producción destinada al mercado interno y la orientada a la exportación. “Nosotros lo vemos como una complementariedad, no como una competencia”, comentó al señalar que producir animales jóvenes y de calidad permitiría asignar cada corte al mercado que mejor lo valore y generar incentivos para toda la cadena.

En ese escenario, Pablo Paladini, presidente de Paladini, sintetizó el potencial del país con una imagen contundente: “Argentina puede convertirse en Vaca Muerta de la proteína cárnica” si logra establecer políticas claras de mediano y largo plazo.

Remarcó además que el crecimiento de la producción porcina no implica desplazar a la carne bovina. “Es un complemento, no viene a competir con la carne vacuna”, aclaró, y señaló que el aumento del consumo de cerdo también abre posibilidades para expandir la producción y las exportaciones.

Patricia Iglesias, directora de la Asociación Argentina de Angus, sumó otro desafío: recuperar el stock ganadero perdido para responder a la demanda internacional de carne de calidad.

La generación de mayor valor apareció vinculada con genética, trazabilidad y bienestar animal. Iglesias señaló que el consumidor “necesita saber de dónde viene, cómo estuvo alimentado, cómo estuvo tratado”, atributos que se vuelven cada vez más relevantes para la diferenciación del producto y el acceso a determinados mercados.

Menos trabas para invertir

La capacidad de invertir apareció como otro aspecto crítico para aprovechar las oportunidades productivas. Duhau cuestionó la superposición de obligaciones tributarias y administrativas en distintos niveles de gobierno y señaló que la carga de trámites y vencimientos genera costos que terminan afectando las decisiones empresariales.

El planteo evidenció un problema común a actividades cuyos resultados se obtienen en plazos largos: recuperar un rodeo, desarrollar genética, incorporar tecnología o ampliar infraestructura requieren capital y previsibilidad.

Así, reducir costos que no agregan valor y simplificar procesos se plantearon como condiciones para que más recursos se orienten a producción e inversión.

Abrir mercados no alcanza

Marisa Bircher, especialista en comercio exterior y negociadora del Acuerdo Mercosur-Unión Europea, abordó las oportunidades de una mayor integración comercial para la agroindustria argentina.

Entre los empresarios hubo consenso en torno al potencial de Asia y otras regiones con creciente demanda de alimentos, junto con la importancia de que la apertura sanitaria se traduzca en mejores condiciones de acceso y competencia. Así, plantearon la necesidad de complementar los acuerdos sanitarios con preferencias arancelarias y relaciones comerciales estables.

El Sudeste Asiático se planteó como uno de los focos de expansión, mientras que Japón se mencionó como un mercado de alto valor en el que persisten desventajas arancelarias frente a otros proveedores.

Acá el desafío es pasar de tener productos competitivos a colocarlos en mercados competitivos, capturando mayor valor a lo largo de las cadenas.

Por otro lado, Sergio Iraeta, secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, vinculó el escenario actual con la posibilidad de recuperar previsibilidad para productores e inversores. “La baja de retenciones, la baja de aranceles, la búsqueda de mercados externos para colocar nuestros productos y el hecho de que los productores saben y son conscientes que durante este gobierno no va a venir un secretario de Estado a decirte que no podés exportar, todo eso da tranquilidad, todo eso da paz para producir”, precisó.

El diagnóstico del XV Fórum Nacional de Agronegocios combinó oportunidades concretas con una agenda de necesidades. Argentina tiene escala, recursos, conocimiento, genética, tecnología y empresas capaces de competir internacionalmente, pero convertir esas ventajas en crecimiento necesita más eficiencia, innovación financiable, inversión, infraestructura, menor carga burocrática, acceso efectivo a los mercados y reglas que permitan planificar.

El nuevo poder del agro, en esta mirada, no está solo en producir más, sino en convertir sus capacidades productivas y tecnológicas en valor.

Sobre LIDE Argentina

LIDE Argentina es una organización que conecta a líderes de las empresas más grandes del país. Ofrece contenidos de excelencia y oportunidades de relacionamiento en eventos y actividades de alta calidad. Su objetivo es fomentar el desarrollo económico y social de Argentina.

Noticias de Campohttps://www.noticiasdecampo.com/
Todas las Noticias de Campo en un sólo lugar.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas 5 noticias