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El Campo se Aprende: de la fotografía a producir ganadería desde cero

Luján Santini inició junto a sus hijos un proyecto ganadero en ocho hectáreas de Carlos Casares. En las redes comparte el aprendizaje, los desafíos y el día a día de la experiencia.

De dedicarse durante 16 años a la fotografía de recién nacidos y niños a comenzar un proyecto ganadero prácticamente desde cero. Ese fue el cambio que atravesó Luján Santini, quien junto a sus hijos puso en marcha una experiencia productiva en un pequeño campo de Carlos Casares y decidió compartir cada paso a través de las redes sociales.

La iniciativa familiar comenzó hace unos seis meses sobre un establecimiento de diez hectáreas, ocho de ellas destinadas a la actividad ganadera. La idea surgió de uno de sus hijos, Iñaki, licenciado en Agronegocios, mientras que Santini asumió el manejo cotidiano del proyecto.

Cuando llegaron los primeros animales apareció una segunda inquietud: mostrar lo que estaban haciendo y contar el proceso desde la mirada de alguien que recién comenzaba a conocer la actividad. Así nació en Instagram @elcamposeaprende, una cuenta cuyo nombre resume el espíritu de la experiencia.

“Yo tengo que aprender de cero”, explicó Santini.

Los primeros videos en los que relató cómo había comenzado el proyecto rápidamente lograron una importante repercusión. A partir de allí se conformó una comunidad integrada, entre otros, por personas interesadas en desarrollar experiencias similares y productores que aportan sus propios conocimientos.

Aprender y producir en ocho hectáreas

El proyecto comenzó con 30 animales sobre las ocho hectáreas disponibles. La superficie se encuentra dividida en numerosas parcelas y Santini realiza entre tres y cuatro movimientos diarios de la hacienda, buscando administrar la disponibilidad de pasto y permitir la recuperación de cada sector.

La escala reducida y el hecho de vivir en el mismo establecimiento permiten sostener ese manejo intensivo. La propia productora reconoce que todavía resta determinar hasta qué punto una estrategia de estas características podría trasladarse a campos de mayor superficie o a establecimientos ubicados lejos del lugar de residencia.

El primer invierno fue también una prueba para el sistema. Ante las advertencias sobre una posible falta de forraje, Santini siguió de cerca la evolución de las parcelas y logró atravesar la estación sin quedarse sin pasto. Ahora busca determinar cuánto de ese resultado respondió a las condiciones de la campaña y cuánto al manejo implementado.

Ese seguimiento también tiene un objetivo económico. Santini registra los gastos y diferentes variables del proyecto para poder evaluar posteriormente la rentabilidad, detectar errores, realizar ajustes y analizar si existe margen para aumentar la carga animal.

Las redes como espacio de intercambio

En El Campo se Aprende, la propuesta no es presentarse como especialista, sino mostrar el proceso de aprendizaje. La alimentación de los animales, el armado de parcelas, la evolución de las pasturas, las lluvias y los problemas cotidianos forman parte del contenido que Santini comparte.

Las consultas a quienes tienen mayor experiencia también son habituales. Para ella, la teoría es una parte del conocimiento, pero la experiencia acumulada por quienes llevan toda una vida trabajando en el campo representa otra fuente fundamental de aprendizaje.

La cuenta terminó generando una comunidad que funciona en ambos sentidos: mientras Santini muestra sus avances y dificultades, productores y seguidores aportan recomendaciones y experiencias. La repercusión incluso superó las expectativas iniciales de la familia.

“Si ya inspiré a una o dos personas, yo ya siento que cumplió su objetivo la cuenta que creamos”, expresó.

El proyecto también se convirtió en un punto de encuentro familiar. Sus hijos participan de diferentes maneras en las tareas y en la generación de contenidos, transformando la experiencia productiva en un espacio compartido.

Para Santini, todavía queda mucho por aprender y medir. Precisamente allí encuentra el sentido de El Campo se Aprende: documentar sin ocultar las dificultades el recorrido de una familia que decidió comenzar con la ganadería a pequeña escala y convertir cada jornada en una oportunidad para producir, experimentar y compartir conocimiento.

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