Durante décadas, el ladrillo fue uno de los refugios predilectos del ahorro argentino. El crecimiento del pistacho abre la puerta a otra categoría de activos reales: proyectos respaldados por tierra que, además, generan producción. AgroFides impulsa este modelo desde San Juan, en un mercado global en expansión.
Durante generaciones, para muchos argentinos invertir en un activo tangible fue casi sinónimo de comprar un inmueble. La búsqueda de alternativas de diversificación patrimonial, sin embargo, empieza a poner sobre la mesa otra posibilidad: participar en activos productivos de largo plazo.
Es el caso del pistacho, un cultivo que viene ganando superficie en la Argentina y que combina tierra, infraestructura y producción destinada a un mercado con demanda internacional.
“Durante mucho tiempo, en Argentina hablar de una inversión tangible fue casi sinónimo de hablar de ladrillos. Creemos que hay otra categoría que merece entrar en esa conversación: los activos productivos. La diferencia es que no sólo hay un activo detrás; hay algo que produce valor todos los años”, explica Juan Ignacio Ponelli, fundador y CEO de AgroFides.

Dos activos reales dos formas de generar valor
La comparación no implica que el campo deba reemplazar al real estate. Se trata de modelos con características diferentes.
Un inmueble puede generar ingresos a través del alquiler y eventualmente valorizarse. Una plantación de pistachos, en cambio, atraviesa una primera etapa de desarrollo hasta alcanzar su madurez productiva y, a partir de allí, genera una producción que puede comercializarse tanto en el mercado local como internacional.
La diferencia está también en la naturaleza del activo. En un proyecto productivo conviven la tierra, las plantaciones, la infraestructura y la capacidad de generar producción durante décadas.
“No planteamos que un inversor tenga que elegir entre un departamento y una hectárea de pistachos. Planteamos algo diferente: que cuando piensa cómo diversificar su patrimonio, un activo productivo también debería estar sobre la mesa”, señala Ponelli.
El pistacho entra en el radar del inversor
El atractivo del cultivo está asociado tanto a sus características productivas como al escenario internacional. La oferta mundial continúa concentrada principalmente en Estados Unidos, Irán y Turquía, mientras que la Argentina comienza a desarrollarse como un nuevo origen productor.
San Juan concentra actualmente gran parte del desarrollo local del cultivo y presenta condiciones agroclimáticas favorables para su producción. A esto se suma una característica estratégica: producir en el hemisferio sur permite hacerlo en contraestación respecto de los principales países productores.
AgroFides cuenta actualmente con 110 hectáreas propias plantadas en la provincia y desarrolla nuevos proyectos productivos. Entre ellos se encuentra La Memita, un fideicomiso de producción de pistachos de 100 hectáreas que permite la participación de capital de terceros bajo un modelo de gestión integral.
La propuesta apunta especialmente a inversores que buscan exposición a la economía real pero no cuentan con la experiencia, la estructura o el tiempo necesarios para gestionar directamente una explotación agrícola. AgroFides se ocupa de la gestión integral del proyecto y de sus distintas etapas productivas.
El tiempo como parte de la inversión
El pistacho no es una inversión de corto plazo. El árbol necesita varios años para desarrollarse y alcanzar su madurez productiva, pero luego puede mantenerse en producción durante décadas.
Esa característica obliga a incorporar una variable que no siempre ocupa un lugar central en las decisiones de inversión: el tiempo.
“Estamos acostumbrados a medir una inversión por lo que puede rendir el próximo mes o el próximo año. En una inversión productiva de estas características hay que pensar distinto. Se construye un activo durante los primeros años para después producir durante décadas. Es una lógica de generación de patrimonio de largo plazo”, afirma Ponelli.
En los proyectos desarrollados por AgroFides, la compañía estima retornos de largo plazo de entre 14% y 20% anual en dólares, sujetos al desempeño productivo, precios, costos y demás variables propias de la actividad. La rentabilidad es proyectada y no garantizada.
De comprar un activo a participar de la producción
Para AgroFides, el fenómeno trasciende al pistacho. La compañía busca ampliar el acceso de capital privado a proyectos agropecuarios de escala y gestionados profesionalmente.
En un país con una fuerte tradición agropecuaria y, al mismo tiempo, una arraigada cultura de inversión inmobiliaria, la aparición de vehículos que permitan conectar ambos mundos abre una nueva alternativa para la diversificación patrimonial.
“La Argentina tiene una enorme capacidad para producir. El desafío es generar vehículos que permitan que más capital pueda participar de esa capacidad productiva sin necesidad de convertirse en productor. Ahí vemos una oportunidad enorme.”
Si durante décadas el inversor argentino pensó en metros cuadrados cuando buscaba un activo real, ¿por qué no empezar también a pensar en hectáreas productivas?

Acerca de AgroFides
AgroFides es una desarrolladora y gestora de proyectos productivos de escala en el agro. Su actividad se concentra actualmente en la producción de pistachos y su visión es convertirse en un referente de la producción de pistachos en el hemisferio sur. La compañía está liderada por Juan Ignacio Ponelli, fundador y CEO, junto con un equipo interdisciplinario integrado por especialistas en agronomía, hidrología, fertilización, energía y geología. Cuenta con oficinas en Buenos Aires y operación en San Juan, donde desarrolla, entre otros, el proyecto La Memita, de 100 hectáreas productivas.
Fuente: Gacetilla de prensa gentileza de SUR Comunicación.



