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Inundaciones: productores CREA anticipan estrategias para proteger sus rodeos

Ante el riesgo de crecidas, empresas ganaderas del Litoral Sur ajustan sus estrategias productivas, financieras y comerciales para preservar la hacienda y reducir pérdidas patrimoniales.

Ante los pronósticos que anticipan un posible fenómeno de El Niño de elevada intensidad hacia fines de 2026, las empresas ganaderas ubicadas en zonas inundables del Litoral argentino comenzaron a revisar sus estrategias productivas y financieras. La posibilidad de nuevas crecidas de los ríos plantea desafíos que van más allá del traslado de animales, ya que también pueden comprometer el capital de trabajo, la infraestructura y la continuidad de los sistemas productivos.

En la región CREA Litoral Sur, donde numerosos establecimientos desarrollan sus actividades en campos bajos e islas, la planificación anticipada se convirtió en una herramienta fundamental para enfrentar eventuales emergencias hídricas.

Durante una jornada técnica virtual organizada por la región, productores y asesores compartieron experiencias y analizaron alternativas para reducir el impacto de las inundaciones sobre la actividad ganadera.

Entre los principales aspectos abordados se destacaron la evacuación de hacienda, la comercialización anticipada de animales, la utilización de sistemas de engorde a corral y la importancia de preservar el patrimonio de las empresas.

Islas del Ibicuy: el desafío de evacuar toda la hacienda

Una de las situaciones más complejas se presenta en el departamento Islas del Ibicuy, en el sur de Entre Ríos, donde las crecientes de gran magnitud pueden dejar prácticamente inutilizable la totalidad de la superficie ganadera.

Alcides Zorraquín, integrante de la empresa Campo Grande y del CREA Islas del Ibicuy, explicó que, durante las inundaciones más importantes, la superficie que permanece fuera del agua puede representar menos del 5% del establecimiento.

Esta situación obliga a realizar evacuaciones completas de los rodeos, con importantes consecuencias sobre la organización productiva y los costos operativos.

A diferencia de los campos que cuentan con sectores de tierra firme, los establecimientos insulares disponen de escasas alternativas para mantener los animales dentro del propio predio cuando el agua alcanza niveles elevados.

Por ese motivo, la anticipación resulta determinante para evitar traslados de emergencia y decisiones comerciales desfavorables.

Las ventas forzosas y su impacto sobre el patrimonio

Uno de los principales problemas que enfrentan las empresas ganaderas durante las inundaciones es la necesidad de vender animales de manera anticipada o forzosa.

Aunque estas operaciones permiten obtener liquidez y reducir la cantidad de hacienda expuesta al riesgo, también pueden generar dificultades financieras cuando llega el momento de recomponer el rodeo.

La diferencia entre el precio obtenido durante una venta urgente y el costo posterior de reposición constituye uno de los principales riesgos patrimoniales.

A esto se suman posibles variaciones de precios y del tipo de cambio, que pueden afectar el valor del capital disponible mientras la empresa permanece fuera de su esquema productivo habitual.

En este contexto, la legislación de emergencia agropecuaria contempla beneficios impositivos para determinadas ventas forzosas de hacienda bovina, ovina, caprina y porcina, bajo las condiciones previstas por la normativa.

Sin embargo, los especialistas remarcan que el tratamiento tributario es solo una parte del problema y que la administración financiera de los recursos obtenidos requiere una planificación cuidadosa.

Ajustes productivos antes de la llegada del agua

Frente a la posibilidad de una evacuación durante el verano, la empresa Campo Grande comenzó a modificar su estrategia de manejo.

Entre las decisiones adoptadas se encuentra la suspensión de nuevas compras de terneros y el aprovechamiento del forraje disponible antes de liberar los potreros.

También se descartaron siembras extensivas de verano en sectores expuestos a inundaciones, mientras que en las áreas más elevadas se prioriza la producción de verdeos destinados a la confección de reservas.

El objetivo es disponer de alimento para el período posterior a la retirada del agua, especialmente durante el otoño y el invierno.

Otra alternativa que analiza la empresa es trasladar una parte importante de los animales a establecimientos de engorde a corral.

Zorraquín explicó que ya se iniciaron contactos con feedlots para organizar la terminación de la hacienda que eventualmente deba salir de las islas.

Esta estrategia permitiría continuar con parte del proceso productivo fuera de los campos afectados, aunque requiere evaluar cuidadosamente los costos de alimentación y traslado.

Diferentes estrategias según la situación de cada empresa

Santiago Galíndez, asesor del CREA Islas del Ibicuy, señaló que las decisiones no son iguales para todos los establecimientos, debido a las diferencias en infraestructura, categorías de hacienda y disponibilidad de recursos.

Algunos productores prefieren mantener determinados animales durante la primavera para aprovechar la oferta forrajera, mientras que otros optan por anticipar ventas y reducir su exposición al riesgo.

También existen empresas que evalúan vender hacienda y asegurar futuras compras de terneros mediante operaciones a término para 2027.

En todos los casos, el asesor destacó la importancia de evitar decisiones apresuradas que puedan comprometer el resultado económico.

Una de las principales recomendaciones consiste en anticipar gradualmente las operaciones comerciales para no concentrar las ventas en momentos de elevada oferta, cuando numerosos productores necesitan desprenderse de animales al mismo tiempo.

Asimismo, se aconseja analizar cuidadosamente los acuerdos de capitalización ganadera y evitar compromisos que puedan resultar desventajosos para la empresa.

El comportamiento de los ríos condiciona las decisiones

Otro de los aspectos abordados durante la jornada fue la importancia de comprender la dinámica hídrica de cada establecimiento.

Román Allekotte, integrante de la empresa Lagunilla y del CREA Gualeguaychú, compartió su experiencia en campos influenciados por distintos cursos de agua.

El productor explicó que anteriormente trabajaban en un establecimiento ubicado sobre el río Paranacito, donde las crecientes estaban relacionadas con el comportamiento de los ríos Paraná y Gualeguay.

Actualmente, la empresa desarrolla sus actividades en un campo cuya situación depende principalmente del río Uruguay, que presenta una dinámica diferente y puede ofrecer menos tiempo para organizar la evacuación.

Según indicó, el seguimiento de la altura del río en Concordia permite disponer, en determinadas circunstancias, de una ventana aproximada de 10 a 12 días antes de que el agua alcance los campos ubicados en la zona de Ceibas.

Sin embargo, advirtió que esta referencia no siempre se mantiene, debido a que las sudestadas pueden acelerar considerablemente el ingreso de agua a los establecimientos.

Engorde a corral y reducción de hacienda de terceros

Ante este escenario, la empresa Lagunilla también comenzó a implementar medidas preventivas.

Entre ellas se encuentra la compra anticipada de maíz para acelerar los procesos de engorde en feedlot y reducir la cantidad de animales que podrían quedar expuestos a una eventual crecida.

Además, se está disminuyendo la participación de hacienda de terceros mediante la revisión de los acuerdos de capitalización, con el objetivo de priorizar los animales propios.

En los sectores altos del establecimiento, la empresa decidió reemplazar el cultivo de soja por verdeos de verano, buscando generar recursos forrajeros que puedan utilizarse durante una emergencia.

Estas decisiones apuntan a mejorar la capacidad de respuesta frente a las inundaciones y reducir la necesidad de realizar movimientos masivos de animales en períodos críticos.

Información confiable para evitar decisiones apresuradas

Gabriel Cerbino, asesor del CREA Gualeguaychú, destacó que el acceso a información hidrológica confiable resulta fundamental para organizar las decisiones empresariales.

El especialista señaló que el seguimiento de los informes elaborados por Prefectura y el Instituto Nacional del Agua (INA) permite evaluar la evolución de las cuencas y anticipar posibles escenarios de crecida.

Contar con estos datos ayuda a evitar reacciones exageradas ante pronósticos inciertos y facilita la planificación de medidas ajustadas a las condiciones reales de cada establecimiento.

Cerbino remarcó que las decisiones deben considerar simultáneamente los aspectos productivos, financieros, tributarios y patrimoniales.

La evacuación anticipada puede ser necesaria en determinados casos, pero realizarla sin una evaluación adecuada también puede generar costos importantes y afectar los resultados de la empresa.

Evacuaciones graduales para evitar problemas logísticos

Uno de los mayores riesgos durante las crecientes es la concentración de movimientos de hacienda en períodos muy cortos.

Cuando numerosos establecimientos intentan evacuar animales simultáneamente, pueden producirse dificultades para conseguir transporte, acceder a los caminos rurales y encontrar destinos adecuados para los rodeos.

Para reducir este riesgo, los especialistas recomiendan organizar una salida gradual de animales, priorizando las categorías y los establecimientos con mayor exposición al agua.

Esta estrategia permite distribuir los movimientos a lo largo del tiempo y evitar que la logística se vea desbordada durante los momentos más críticos.

También resulta necesario prever alternativas ante posibles cortes de caminos, identificar rutas de evacuación y coordinar con anticipación los lugares de recepción de la hacienda.

Preservar el capital ganadero frente a la incertidumbre

Las experiencias compartidas por los integrantes de CREA Litoral Sur muestran que las inundaciones representan un desafío que combina aspectos ambientales, productivos y económicos.

La pérdida temporal de superficie utilizable, los costos de traslado y alimentación, las ventas forzosas y la posterior recomposición de los rodeos pueden afectar considerablemente el patrimonio de las empresas.

Por este motivo, los productores y asesores coinciden en la necesidad de anticipar decisiones, monitorear permanentemente las condiciones hidrológicas y evaluar diferentes alternativas comerciales.

La planificación de reservas forrajeras, el uso estratégico de feedlots y la organización gradual de los movimientos de hacienda aparecen como herramientas para reducir la exposición al riesgo.

En definitiva, el principal desafío para las empresas ganaderas de zonas inundables no consiste únicamente en proteger a los animales durante una crecida, sino también en preservar el capital productivo y garantizar la continuidad de la actividad una vez que el agua se retire.

Fuente: https://www.contenidoscrea.org.ar/economias-regionales/inundaciones-un-desafio-patrimonial-y-productivo-las-empresas-ganaderas-n5328632

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