El INTA desarrolló un cultivar de mijo que combina alta tolerancia a la salinidad y mayor producción de forraje, ofreciendo una solución estratégica para sistemas ganaderos en ambientes con limitaciones.
Especialistas del INTA desarrollaron Karai INTA, un nuevo cultivar de Panicum coloratum que se destaca por su capacidad para mantener altos niveles de productividad en suelos afectados por salinidad. El material fue obtenido mediante un programa de mejoramiento genético y representa una alternativa innovadora para incrementar la oferta forrajera en ambientes donde las condiciones edáficas limitan el desarrollo de otras especies.
La investigación, llevada adelante por técnicos del INTA Rafaela, se basó en la selección de materiales adaptados localmente y con mejor respuesta al estrés salino. Tras varios ciclos de evaluación y selección, los investigadores lograron obtener una población con mayor tolerancia a la presencia de sales, capaz de sostener su crecimiento y producción en condiciones adversas.
Los ensayos realizados mostraron resultados alentadores. Bajo condiciones de salinidad, Karai INTA produjo alrededor de un 20% más de forraje que las poblaciones de origen, gracias a un mayor número de hojas y macollos por planta. Además, registró una menor reducción de biomasa en comparación con otros materiales disponibles, lo que le permite conservar mejores niveles de productividad cuando las condiciones ambientales son desfavorables.
Según explicó María Andrea Tomás, investigadora del INTA Rafaela, el nuevo cultivar logró demostrar un comportamiento superior tanto en pruebas controladas como en evaluaciones a campo. Esta combinación de productividad y adaptación lo posiciona como una herramienta valiosa para los productores que trabajan en zonas con problemas de salinidad o anegamientos temporarios.
La incorporación de Karai INTA cobra especial relevancia en un contexto donde la ganadería avanza sobre ambientes con mayores limitaciones productivas. En estos sistemas, las pasturas subtropicales cumplen un rol fundamental para sostener la oferta de alimento durante el verano, y contar con materiales más tolerantes permite mejorar la estabilidad y eficiencia de los planteos ganaderos.
Desde el organismo destacaron que este desarrollo contribuye a fortalecer la resiliencia de los sistemas productivos y amplía las opciones disponibles para aprovechar suelos complejos. Con una mayor capacidad para producir biomasa y persistir en ambientes salinos, Karai INTA se perfila como una alternativa estratégica para impulsar la producción forrajera y acompañar el crecimiento de la actividad ganadera.



