La entidad advirtió que los crecientes costos de producción superan ampliamente los ingresos de los viñateros y reclaman medidas para recuperar la competitividad del sector.
Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) expresó su preocupación por la delicada situación que atraviesa la vitivinicultura en el Valle de Uco, donde el incremento de los costos operativos está afectando seriamente la rentabilidad de los productores. El diagnóstico surgió durante una recorrida encabezada por el presidente de la entidad, Carlos Castagnani, junto a dirigentes de la Sociedad Rural del Valle de Uco y representantes del sector reunidos en la Cooperativa Vitivinícola San Carlos Sud.
Durante los encuentros, los productores señalaron que la actividad enfrenta una creciente pérdida de competitividad debido al constante aumento de los costos de producción, mientras que los precios que reciben por la uva no alcanzan para cubrir las inversiones necesarias para sostener la actividad. Según los datos relevados por la entidad, producir una hectárea de vid demanda actualmente una inversión cercana a los 7,05 millones de pesos, mientras que los ingresos estimados rondan los 4,4 millones, lo que representa una pérdida aproximada de 2,65 millones de pesos por hectárea.
Desde CRA aclararon que estas cifras corresponden únicamente a los costos operativos de una campaña, incluyendo mano de obra, insumos, energía, combustible, labores culturales, cosecha y acarreo, sin contemplar el valor de la tierra, la infraestructura, las amortizaciones ni la rentabilidad del capital invertido. En ese contexto, advirtieron que el productor apenas recupera alrededor del 62% de los costos de producción, situación que compromete la sustentabilidad económica de los establecimientos.
La entidad sostuvo además que la problemática no se limita a la vitivinicultura mendocina, sino que refleja una realidad compartida por numerosas economías regionales del país, donde los altos costos reducen los márgenes de rentabilidad, desalientan las inversiones y ponen en riesgo el empleo y el arraigo en las comunidades del interior.
Ante este escenario, CRA reiteró la necesidad de impulsar políticas públicas orientadas a mejorar la competitividad del sector, mediante una reducción de la carga impositiva, la eliminación de costos considerados distorsivos y la implementación de herramientas que otorguen mayor previsibilidad a los productores. Desde la entidad remarcaron que producir durante toda una campaña para obtener pérdidas no puede convertirse en una situación normal y sostuvieron que fortalecer a las economías regionales es clave para preservar el desarrollo productivo del país.



