El último monitoreo nacional muestra una fuerte caída de la población de Dalbulus maidis tras las heladas de julio, aunque se confirmó la presencia de insectos portadores de Spiroplasma en Paraná.
Las bajas temperaturas registradas durante la primera quincena de julio provocaron una marcada disminución de la población de Dalbulus maidis, conocida como chicharrita del maíz, en las principales regiones agrícolas del país. Así lo indicó el último informe de la Red Nacional de Monitoreo, que atribuyó a las heladas un papel determinante en la reducción de la presencia del insecto vector del complejo del achaparramiento del maíz. No obstante, el relevamiento también confirmó la presencia de adultos portadores de Corn Stunt Spiroplasma (CSS) en la región del Litoral.
El informe señala que, aunque persisten algunos focos con altas capturas en zonas endémicas, estos se concentran principalmente en lotes recientemente cosechados, donde suele producirse una acumulación temporal de insectos antes del barbecho. En el NOA y el NEA continúan registrándose los niveles poblacionales más elevados, aunque con una disminución respecto del relevamiento anterior, especialmente en cultivos que ya alcanzaron la madurez fisiológica.
En el Litoral también se observó una reducción de las categorías de abundancia media y alta del vector. Sin embargo, los análisis de laboratorio realizados mediante técnicas de PCR detectaron que el 17% de los ejemplares capturados en Paraná estaban infectados con Corn Stunt Spiroplasma, confirmando la presencia de adultos potencialmente capaces de transmitir la enfermedad. En tanto, en localidades del NOA, como El Abra (Catamarca) y San Agustín (Tucumán), la proporción de insectos portadores disminuyó considerablemente entre mayo y junio.
Los especialistas remarcaron que, pese a la reducción poblacional provocada por el invierno, resulta fundamental mantener los esquemas de monitoreo durante los próximos meses. La información obtenida en este período permitirá conocer con mayor precisión la dinámica invernal de la plaga y evaluar el efecto de las heladas sobre su supervivencia, aportando datos clave para planificar la próxima campaña.
Además, el informe advirtió que los maíces voluntarios presentes en lotes ya cosechados continúan representando un riesgo sanitario, ya que funcionan como un «puente verde» que favorece la permanencia del insecto entre campañas. Por ello, la continuidad de los monitoreos y el manejo de estos hospederos serán determinantes para mejorar la capacidad de anticipación y fortalecer las estrategias regionales de control.
La Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis fue creada en 2024 como respuesta al impacto que tuvo el complejo del achaparramiento del maíz sobre la producción argentina. La iniciativa es coordinada por Maizar y reúne a instituciones como Aapresid, CREA, INTA, AAPPCE, la EEAOC y el Centro de Bioinvestigaciones de la UNNOBA-CONICET, que trabajan de manera conjunta para generar información técnica que contribuya al manejo de una de las principales amenazas sanitarias del cultivo.



