INTA y CREA evaluaron híbridos de maíz en numerosos ambientes de Córdoba y Santa Fe para determinar su potencial, estabilidad y adaptación a diferentes condiciones productivas.
Las redes de ensayos constituyen una herramienta clave para conocer cómo responden los híbridos de maíz frente a ambientes con diferente potencial productivo. Durante la Jornada de Actualización de Cultivos de Gruesa INTA-CREA, el ingeniero agrónomo Federico Pagnan presentó resultados de evaluaciones realizadas en Córdoba y Santa Fe, con foco en rendimiento, estabilidad e interacción entre genética y ambiente.
La Red de Evaluación de INTA Marcos Juárez lleva alrededor de siete campañas y en el último ciclo evaluó 30 híbridos de 18 empresas en nueve sitios. Los ensayos se realizaron bajo la tecnología utilizada por cada productor y en una campaña caracterizada por altos rendimientos en maíces tempranos. El promedio de la red se ubicó alrededor de los 12.600 kilos por hectárea, con ambientes que alcanzaron aproximadamente 15.800 kilos en Marcos Juárez.
A estos resultados se sumaron los obtenidos por CREA Sur de Santa Fe, con 18 híbridos de 14 empresas distribuidos en 12 sitios, y la Red INTA Oliveros, donde participaron 22 híbridos en 11 localidades. Pagnan destacó que, pese a las diferencias metodológicas entre las redes, varios materiales mostraron comportamientos coincidentes, fortaleciendo la información disponible para la toma de decisiones.
Uno de los aspectos centrales del análisis fue la interacción entre los híbridos y el ambiente. Algunos materiales acompañan de manera estable las variaciones de productividad, mientras que otros responden con mayor intensidad cuando mejoran las condiciones y resultan más apropiados para ambientes de medio a alto potencial. También existen híbridos que se destacan por sostener mejor su rendimiento cuando disminuye la calidad ambiental.
El especialista remarcó, además, que no debe confundirse la plasticidad reproductiva con la tolerancia al estrés. La capacidad de generar una segunda espiga, aumentar el peso de los granos o compensar menores densidades puede variar considerablemente entre materiales, por lo que conocer las características particulares de cada híbrido resulta fundamental para definir su posicionamiento y manejo.
Finalmente, Pagnan destacó el valor de integrar información proveniente de redes de INTA, CREA, Aapresid, universidades y otros ensayos independientes. La acumulación de datos de diferentes campañas y ambientes permite mejorar la caracterización de cada híbrido y contar con información a campo para elegir materiales de acuerdo con el potencial y el nivel de riesgo de cada lote.
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