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La textura del suelo define su capacidad para almacenar carbono, según un estudio del INTA

Una investigación realizada en el Chaco Seco determinó que las características físicas del suelo y las prácticas de manejo son determinantes para conservar el carbono y sostener la productividad de los sistemas agropecuarios.

Especialistas del INTA Salta, con la colaboración del Instituto de Investigación Animal del Chaco Semiárido (IIACS-INTA), llevaron adelante un estudio para analizar cómo distintos sistemas productivos influyen sobre el almacenamiento de carbono orgánico del suelo (COS), un recurso esencial para mantener la fertilidad, la estabilidad estructural y la productividad agrícola. La investigación se desarrolló en el Chaco Seco del noroeste argentino y puso el foco en la importancia de adaptar el manejo a las características propias de cada ambiente.

El trabajo comparó establecimientos con agricultura extensiva, pasturas implantadas y bosques nativos utilizados para ganadería, evaluando el comportamiento del carbono en función de la textura del suelo y del manejo aplicado. Los resultados mostraron que la capacidad para retener carbono no depende únicamente del uso productivo, sino también de las propiedades físicas del suelo y de la intensidad de las prácticas implementadas.

Según explicó Carlos López Morillo, investigador del INTA Salta y autor principal del estudio, la textura desempeña un papel central en este proceso. Los suelos con mayor contenido de partículas finas demostraron una mayor capacidad para almacenar carbono, especialmente cuando son manejados con pasturas implantadas y cargas ganaderas adecuadas. En cambio, los suelos más arenosos presentaron una mayor vulnerabilidad frente a procesos de degradación, pérdida de materia orgánica y desertificación, particularmente cuando se combinan con sobrepastoreo o una escasa cobertura vegetal.

La investigación también analizó el impacto de la compactación del suelo, un fenómeno frecuente en sistemas agrícolas y pastoriles intensivos. Este proceso limita el desarrollo de las raíces, reduce la infiltración del agua y puede generar errores al estimar el carbono almacenado si no se utilizan metodologías adecuadas de evaluación. Para evitar esas distorsiones, el equipo aplicó una técnica basada en la corrección por masa de suelo equivalente, lo que permitió realizar comparaciones más precisas entre los distintos ambientes estudiados.

Los investigadores concluyeron que la sustentabilidad de los sistemas productivos del Chaco Seco depende de una adecuada combinación entre el manejo y las condiciones propias de cada suelo. Más que el tipo de actividad desarrollada, son las prácticas aplicadas y su intensidad las que determinan la conservación del carbono y la salud del recurso.

En este contexto, el INTA remarca la importancia de implementar estrategias de manejo conservacionistas adaptadas a la textura de cada suelo, acompañadas por un monitoreo periódico de sus condiciones físicas y químicas. Estas acciones permiten reducir los riesgos de degradación, favorecer el secuestro de carbono orgánico y fortalecer la resiliencia de los sistemas agropecuarios frente a los desafíos productivos y ambientales de la región.

Fuente: https://www.argentina.gob.ar/noticias/la-textura-del-suelo-clave-en-la-toma-de-decisiones

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