En el Día del Veterinario y del Ingeniero Agrónomo, Carlos y Juan Bautista Catracchia compartieron cómo descubrieron su vocación y por qué eligieron dedicar su vida al agro.
El amor por el campo marcó el camino de los hermanos Carlos y Juan Bautista Catracchia, quienes hoy ejercen como veterinario e ingeniero agrónomo, respectivamente. En el marco del Día del Veterinario y del Ingeniero Agrónomo, que se conmemora cada 6 de agosto, ambos repasaron sus historias, coincidieron en el valor de haber encontrado una vocación y destacaron el papel que el sector agropecuario tuvo en su desarrollo profesional y personal.

Carlos contó que desde muy chico supo que quería ser veterinario. La pasión por los animales y la vida rural lo acompañó desde la infancia y nunca imaginó otro futuro. Juan Bautista, en cambio, recorrió un camino diferente: durante su niñez pensaba en estudiar Medicina, pero su paso por la escuela agrotécnica despertó un interés creciente por la producción agropecuaria, decisión que finalmente lo llevó a convertirse en ingeniero agrónomo.
Más allá de haber elegido profesiones distintas, ambos coincidieron en que veterinarios e ingenieros agrónomos trabajan de manera complementaria dentro de los sistemas productivos. Mientras la medicina veterinaria aporta una mirada sanitaria y de bienestar animal, la agronomía ofrece herramientas para gestionar los procesos de producción. Esa integración, señalaron, resulta clave para afrontar los desafíos que plantea el agro moderno, donde cada vez es más frecuente el trabajo interdisciplinario.

Los hermanos también destacaron que sus profesiones les permitieron recorrer gran parte del país, conocer distintas realidades productivas y crecer junto a productores de diferentes regiones. Carlos explicó que actualmente integra una empresa conformada por doce veterinarios distribuidos en distintos puntos de Argentina, mientras que Juan Bautista desarrolló su carrera en empresas vinculadas al sector agropecuario, con una intensa actividad a campo y frecuentes viajes por todo el territorio nacional.
Durante la entrevista, además de recordar con humor algunas anécdotas ocurridas en plena actividad profesional, ambos dejaron un mensaje para las nuevas generaciones. Coincidieron en que elegir una profesión por vocación hace que el trabajo se transforme en una fuente de satisfacción cotidiana y alentaron a los jóvenes a seguir aquello que realmente los apasiona. Para los Catracchia, el campo no solo les brindó una oportunidad laboral, sino también un proyecto de vida que hoy continúan compartiendo como hermanos y productores.



