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AgroENSO: una herramienta para anticipar el impacto de El Niño en los cultivos

La plataforma cruza más de tres décadas de rendimientos agrícolas con las fases del ENSO y permite evaluar escenarios para mejorar la toma de decisiones productivas.

AgroENSO es una nueva herramienta digital que permite analizar cómo se comportaron históricamente los rendimientos de los principales cultivos argentinos durante años Niño, Niña y neutrales. Jorge Luis Mercau, investigador del INTA, explicó en diálogo con Noticias de Campo que la plataforma busca transformar décadas de información pública en una herramienta práctica para la toma de decisiones.

El desarrollo surgió a partir del trabajo de Juan Pablo Monzón, investigador del CONICET, con la colaboración de Fernando Aramburu y del propio Mercau desde el INTA. La plataforma, disponible de manera gratuita y para consulta online, combina las estadísticas históricas de la Secretaría de Agricultura sobre superficie sembrada, cosechada y rendimientos con información sobre las condiciones del océano Pacífico asociadas al fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENSO).

La base comprende aproximadamente 35 años de información, desde comienzos de la década de 1990 hasta las campañas más recientes. Además, los rendimientos históricos son ajustados para contemplar el progreso tecnológico ocurrido durante ese período. De esta manera, los datos de campañas pasadas pueden compararse de forma más representativa con los niveles productivos actuales.

Según Mercau, AgroENSO permite observar la distribución de los rendimientos y comparar qué ocurrió en campañas Niño o Niña. Esa información puede utilizarse como un elemento adicional al momento de evaluar decisiones como un alquiler agrícola, la elección de cultivos o la planificación de una campaña. “Es como que te carga el dado de la decisión”, sintetizó el especialista, al remarcar que la herramienta aporta probabilidades y no certezas.

El investigador señaló que en la zona núcleo los registros históricos muestran un comportamiento favorable para cultivos como maíz y soja durante los años Niño, aunque las respuestas dependen de cada región. En este sentido, insistió en que los datos históricos deben combinarse con la situación hídrica de los lotes y los pronósticos climáticos disponibles.

Para Mercau, el escenario Niño no debería analizarse únicamente desde los riesgos asociados a los excesos de precipitaciones. En una agricultura mayoritariamente de secano, una mayor disponibilidad de agua también puede convertirse en una oportunidad para aumentar la producción. El desafío pasa por diseñar estrategias capaces de aprovechar esa oferta hídrica y, al mismo tiempo, reducir los posibles impactos de anegamientos y excesos.

Entre las decisiones que podrían adquirir relevancia mencionó al maíz temprano. Cuando el cultivo parte con un perfil bien abastecido de agua y existe una elevada probabilidad de condiciones Niño, aumenta la frecuencia de altos rendimientos y puede ampliarse la ventaja respecto del maíz tardío. Ese escenario también puede justificar ajustes en variables como la nutrición.

Algo similar sucede con la soja. Una mayor disponibilidad hídrica puede favorecer fechas de siembra tempranas y, en el caso de la soja de segunda, mejorar las condiciones posteriores a la cosecha de trigo. Sin embargo, Mercau remarcó que estas decisiones deben realizarse siempre considerando el carácter probabilístico de los pronósticos.

El especialista explicó que las perspectivas estacionales no permiten determinar cuánto lloverá en una fecha específica, sino estimar probabilidades para períodos más amplios. Por eso, AgroENSO funciona como una fuente complementaria dentro de un conjunto mayor de información. Su valor está en aportar antecedentes históricos para dimensionar riesgos y oportunidades antes de tomar una decisión.

La situación del INTA

Durante la entrevista, Mercau también se refirió al presente del INTA y manifestó su preocupación por el deterioro que, según su análisis, atraviesa el organismo. El investigador señaló que la pérdida de poder adquisitivo de los salarios provocó la salida de profesionales y consideró que la reducción de recursos debería estar acompañada por una estrategia que preserve y fortalezca las funciones centrales de la institución.

Para Mercau, el principal desafío pasa por sostener la capacidad del INTA para generar innovación y desarrollos tecnológicos destinados al sector agropecuario. En ese sentido, sostuvo que una reducción presupuestaria puede convertirse en una oportunidad para mejorar la eficiencia, pero advirtió que debe realizarse con una planificación orientada a preservar las capacidades técnicas y científicas.

El especialista aclaró, además, que el deterioro que observa no comenzó con la actual administración nacional, sino que se trata de un proceso que viene de años anteriores. Sin embargo, consideró que las decisiones adoptadas durante los últimos años no lograron revertir esa tendencia y expresó preocupación por la pérdida de capacidades que podría generar la salida de investigadores y profesionales.

Mercau también hizo una autocrítica sobre el vínculo entre el organismo y el sector productivo. A su entender, el agro argentino no siempre dimensiona la importancia del sistema científico-tecnológico hasta que determinadas capacidades dejan de estar disponibles. En ese marco, destacó especialmente la articulación histórica entre organismos públicos, universidades, investigadores, empresas, asesores privados y productores.

Precisamente, AgroENSO aparece como un ejemplo de esa interacción. La herramienta surgió del trabajo conjunto entre investigadores y utiliza información pública para generar conocimiento aplicable a decisiones concretas. Mercau recordó que numerosas innovaciones adoptadas por el agro argentino fueron posibles gracias a esa construcción colectiva entre ciencia y producción.

De cara a la nueva campaña, el investigador dejó finalmente un mensaje centrado en las posibilidades que presenta el escenario climático. Más allá de los riesgos que puede generar un año con mayores precipitaciones, sostuvo que existen oportunidades productivas que deben ser identificadas y aprovechadas mediante información, planificación y decisiones agronómicas adecuadas.

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