El Senasa controla residuos y contaminantes en alimentos de origen animal para proteger a los consumidores, mejorar las prácticas productivas y cumplir las exigencias de los mercados externos.
El Plan Nacional de Control de Residuos e Higiene de Alimentos de Origen Animal (CREHA Animal) constituye una de las herramientas del Senasa para verificar la sanidad e inocuidad de los productos destinados al consumo. El programa controla residuos y contaminantes tanto en alimentos de producción nacional como en productos importados.
Uno de sus principales objetivos es verificar el cumplimiento de las buenas prácticas veterinarias y controlar el uso de medicamentos y otras sustancias aplicadas a los animales. Los análisis permiten detectar posibles residuos en productos como leche, carnes y otros alimentos de origen animal, reduciendo los riesgos para los consumidores.
Para realizar estos controles se desarrollan muestreos oficiales a lo largo de diferentes etapas de la cadena productiva. Las muestras pueden obtenerse desde animales vivos en los establecimientos agropecuarios hasta la instancia de faena y los productos destinados a exportación. Los análisis son realizados en laboratorios del Senasa o pertenecientes a su red.
La información obtenida permite elaborar un diagnóstico sobre el uso de productos veterinarios y, ante la detección de desvíos, implementar medidas correctivas. Estas acciones pueden incluir el seguimiento de los establecimientos y productores, mejoras en las prácticas utilizadas y modificaciones o restricciones en determinados usos.
El plan también cumple un papel estratégico para el comercio exterior. La Argentina cuenta con su aprobación para mercados como la Unión Europea y Estados Unidos, entre otros destinos que pueden establecer exigencias más restrictivas que las nacionales. Por este motivo, desde el Senasa remarcan la importancia de respetar los productos autorizados y los períodos de retirada antes de enviar los animales a faena.
Los datos generados por el CREHA Animal funcionan así como una herramienta para la toma de decisiones sanitarias, con el doble objetivo de proteger la salud de los consumidores y respaldar las condiciones necesarias para mantener abiertos los mercados internacionales de los productos argentinos de origen animal.
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