Durante una charla en Pulso Tierra, el consultor Eduardo Ergueta explicó cómo la inteligencia artificial puede transformarse en una aliada estratégica para la gestión y planificación de las empresas agropecuarias.
La inteligencia artificial dejó de ser una tecnología del futuro para convertirse en una herramienta disponible en el presente. Así lo sostuvo el consultor Eduardo Ergueta durante su participación en Pulso Tierra, donde analizó el impacto que esta tecnología ya está generando en todos los sectores productivos, incluido el agro.
Según el especialista, la velocidad de evolución de la inteligencia artificial es inédita y está potenciando disciplinas como la biología, la medicina, la química, la física, la nanotecnología y la robótica. En ese contexto, consideró que los productores agropecuarios no pueden permanecer al margen de esta transformación y deben comenzar a incorporarla en sus procesos de gestión y toma de decisiones.
Ergueta señaló que el primer paso para aprovechar estas herramientas es adoptar un cambio de mentalidad. En ese sentido, afirmó que los empresarios pueden utilizar la inteligencia artificial como un asesor permanente capaz de analizar información, plantear escenarios y colaborar en decisiones estratégicas de manera rápida y a bajo costo.
Como ejemplo, relató una experiencia realizada junto a un grupo de productores que buscaban mejorar la planificación financiera e impositiva de sus empresas. A través de una aplicación de inteligencia artificial, lograron desarrollar un sistema interactivo que permitía evaluar distintos escenarios productivos y comerciales, simulando variaciones de precios, fechas de venta y su impacto en la carga tributaria.
El consultor explicó que tareas que antes requerían meses de trabajo y la contratación de especialistas en sistemas hoy pueden resolverse mediante plataformas conversacionales capaces de diseñar herramientas a medida a partir de simples instrucciones realizadas por el usuario.
No obstante, advirtió que para obtener resultados es indispensable contar con información organizada y procesos ordenados dentro de la empresa. «Si los datos están dispersos o solamente en la cabeza del productor, será difícil que la inteligencia artificial pueda aportar valor», remarcó.
Finalmente, Ergueta planteó que el verdadero desafío no pasa por determinar si la inteligencia artificial cambiará al agro, sino por definir quiénes liderarán esa transformación. A su entender, los productores que incorporen estas herramientas para planificar, analizar y gestionar sus negocios tendrán una ventaja competitiva significativa frente a quienes decidan ignorar esta nueva realidad tecnológica.



