Especialistas del INTA La Rioja crearon una máquina que facilita el aprovechamiento forrajero de la tuna, un recurso estratégico para la ganadería en zonas áridas y afectadas por la escasez hídrica.
La tuna (Opuntia ficus-indica) es una de las especies forrajeras más valiosas para los sistemas ganaderos de Los Llanos riojanos. Su capacidad para prosperar en ambientes áridos y su elevado contenido de agua la convierten en una alternativa clave para enfrentar períodos de sequía y escasez de pasturas. Sin embargo, las características físicas de sus cladodios dificultan el consumo directo por parte de los animales y limitan su aprovechamiento eficiente.
Con el objetivo de mejorar el uso de este recurso, técnicos del Área de Producción Animal en Rumiantes Menores del INTA La Rioja desarrollaron una máquina picadora capaz de procesar los cladodios de manera uniforme. El equipo permite obtener trozos estandarizados de aproximadamente 4 por 4 centímetros, facilitando el suministro y consumo por parte de bovinos, caprinos y ovinos.
Raúl Díaz, investigador de la Estación Experimental Agropecuaria La Rioja, destacó que la tuna está ampliamente distribuida en la región y que muchos productores ya cuentan con esta especie en sus establecimientos. Según explicó, la nueva herramienta puede transformarse en una solución de gran impacto para pequeños y medianos productores que enfrentan limitaciones de agua y dificultades para disponer de forraje durante los períodos más críticos del año.
La innovación representa un avance significativo respecto a los métodos tradicionales de corte manual. El paso de un sistema artesanal a un equipo mecanizado con motor eléctrico permite reducir tiempos de trabajo, disminuir el esfuerzo operativo y obtener una mayor homogeneidad en el tamaño del material procesado. Esto facilita la elaboración de raciones balanceadas y mezclas forrajeras adaptadas a diferentes categorías animales.
Además de aportar agua y energía, la tuna es una fuente importante de vitaminas y minerales como calcio, magnesio y sodio. Su elevada producción de biomasa en ambientes marginales y su bajo costo de implantación y manejo la convierten en un recurso estratégico para fortalecer la sustentabilidad de los sistemas ganaderos de las zonas áridas y semiáridas del país.
El desarrollo fue posible gracias a un trabajo conjunto entre el INTA y el Taller Metalúrgico AJM de Chamical, en el marco de una articulación público-privada orientada a resolver problemáticas concretas de los productores. Desde el organismo destacaron que esta tecnología no solo mejora la eficiencia del manejo forrajero, sino que también contribuye a fortalecer la resiliencia de los sistemas productivos frente a escenarios climáticos cada vez más desafiantes.



