Federación Agraria destacó la gran convocatoria del encuentro, que mostró cómo las herramientas digitales y de gestión pueden mejorar la eficiencia de las empresas agropecuarias familiares.
Con una sala colmada de productores y una agenda centrada en la innovación, Pulso Tierra se consolidó como un nuevo espacio para acercar la tecnología al agro familiar. El evento, organizado por Federación Agraria Argentina en Córdoba, reunió a especialistas y productores para demostrar que las herramientas digitales ya están al alcance de pequeños y medianos establecimientos y pueden generar mejoras concretas en la producción.
Matías Martiarena, director del Distrito Entre Ríos de Federación Agraria, explicó que la iniciativa surgió a partir de la necesidad de contar con un ámbito propio donde mostrar tecnologías aplicables a la realidad cotidiana del productor. «Muchas veces pensamos que la tecnología son solamente drones o maquinaria autónoma, pero también existen herramientas para mejorar la gestión, optimizar procesos y tomar mejores decisiones dentro del establecimiento», señaló.
Durante la jornada se abordaron distintas soluciones vinculadas a la administración de las empresas familiares, el manejo de los recursos forrajeros, la selección genética y otras tecnologías de bajo costo que pueden generar un fuerte impacto en la rentabilidad. Según Martiarena, el objetivo fue demostrar que la innovación no está reservada exclusivamente para las grandes explotaciones, sino que también puede fortalecer la competitividad de las producciones de menor escala.
El dirigente entrerriano también aprovechó la ocasión para describir la realidad que atraviesan las economías regionales de su provincia. Advirtió sobre la delicada situación del arroz, cuyos rendimientos actuales no alcanzan para cubrir los costos de producción, y señaló que el incremento del precio de los fertilizantes, el combustible y otros insumos también afecta al trigo y al resto de las actividades productivas.
Finalmente, remarcó la necesidad de contar con herramientas financieras, infraestructura adecuada y políticas públicas que permitan sostener el arraigo rural. En ese sentido, cuestionó la posibilidad de crear nuevos cargos para financiar obras viales y sostuvo que los recursos ya aportados por el sector deberían destinarse a mejorar la infraestructura necesaria para que los productores puedan llevar su producción a los puertos en condiciones competitivas.
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