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La limpieza de cosechadoras, clave para frenar la dispersión de plagas

Especialistas advierten que una cosechadora sin limpiar puede transportar malezas resistentes y enfermedades entre lotes, elevando los costos y comprometiendo la sanidad de los cultivos.

En un escenario donde las malezas resistentes y las enfermedades agrícolas representan un desafío cada vez mayor, la limpieza de las cosechadoras se consolida como una de las prácticas preventivas más importantes del manejo integrado. Especialistas remarcan que evitar el traslado de semillas e inóculos entre lotes resulta mucho más económico y eficiente que enfrentar posteriormente nuevas infestaciones o brotes sanitarios.

Durante la cosecha, las máquinas acumulan semillas, restos vegetales y estructuras de patógenos en distintos sectores como la plataforma, el embocador, las zarandas, el rotor, las norias, la cola de la máquina, los ejes y los neumáticos. Ese material puede desprenderse al ingresar a otro lote, favoreciendo la introducción de malezas resistentes o enfermedades que hasta ese momento no estaban presentes. Un caso emblemático fue la expansión de Amaranthus palmeri resistente a glifosato, cuya dispersión estuvo asociada al movimiento de maquinaria contaminada.

Los especialistas también advierten que las cosechadoras pueden actuar como vectores de enfermedades. Entre ellas se destaca el carbón de la panoja del maíz, cuya reaparición en distintas regiones productivas volvió a poner el foco en la necesidad de extremar las medidas de higiene de los equipos. A diferencia de las malezas, muchas enfermedades pueden pasar inadvertidas durante varias campañas antes de manifestar su impacto sobre los cultivos.

Para reducir estos riesgos, se recomienda realizar una limpieza completa entre lote y lote, preferentemente fuera del área productiva. El procedimiento incluye el uso de aire a presión para remover restos vegetales, la limpieza de zarandas, sinfines, norias, cabezal y embocador, además de hacer funcionar la máquina en vacío para eliminar residuos remanentes. También es aconsejable limpiar el carro tolva y comenzar la cosecha por los lotes más limpios, dejando para el final aquellos con mayores niveles de infestación.

Si bien estas tareas demandan un tiempo operativo adicional, los especialistas coinciden en que representan una inversión mínima frente al costo que implica introducir nuevas malezas resistentes o favorecer la propagación de enfermedades. En un contexto de creciente complejidad sanitaria, la prevención continúa siendo la herramienta más eficaz para preservar la productividad y la sustentabilidad de los sistemas agrícolas.

Fuente: https://www.aapresid.org.ar/es/novedades/6a19a8c3bf363b3159efed79

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