El mercado mundial de carne vacuna atraviesa un escenario favorable, pero el clima y las variables económicas agregan incertidumbre a la planificación de las empresas ganaderas argentinas.
La ganadería argentina transita un escenario internacional favorable para la carne vacuna, impulsado por precios elevados y una demanda que encuentra limitaciones del lado de la oferta. Sin embargo, las empresas del sector también enfrentan un panorama atravesado por variables climáticas, económicas y comerciales que obligan a prestar especial atención a la planificación.
“Estamos en un momento donde en el mundo la carne vacuna está valiendo mucho ante una demanda que se encuentra con restricciones por parte de la oferta”, explicó el analista y consultor Fermín Torroba durante una jornada virtual organizada por la región CREA Litoral Sur.
Entre los factores que sostienen al mercado internacional aparece la situación de Estados Unidos. Luego de varios períodos de sequía, el país mantiene un rodeo reducido y un lento proceso de recomposición de vientres. A esto se suma una mayor valorización de las proteínas dentro de determinados segmentos de consumidores.
Según el análisis presentado, otro fenómeno a considerar es la coincidencia de procesos de retención de vientres en importantes países productores. Esta situación podría restringir la disponibilidad global de carne durante los próximos años, aunque su evolución dependerá de las decisiones productivas y de las condiciones de cada mercado.
Argentina frente al mercado mundial
En este contexto, la calidad de la carne también adquiere relevancia. Las diferencias entre los productos provenientes de distintas razas y sistemas productivos generan oportunidades para proveedores capaces de abastecer segmentos de mayor valor.
China, Estados Unidos y la Unión Europea aparecen entre los mercados que requieren un seguimiento permanente por los cambios en sus políticas comerciales, cupos y condiciones de acceso. Estas decisiones pueden modificar rápidamente los flujos internacionales y generar oportunidades puntuales para los exportadores argentinos.
En el mercado local, Torroba destacó que las exportaciones representan alrededor del 30% del volumen procesado, mientras que aproximadamente el 70% restante se destina al consumo interno. Por esa razón, el desempeño de la actividad también continúa estrechamente relacionado con la evolución del poder adquisitivo y la demanda doméstica.
Al mismo tiempo, el especialista señaló que el denominado “efecto tenencia” pierde relevancia en un contexto de menor inflación. Frente a este escenario, la eficiencia productiva y comercial pasa a ocupar un lugar cada vez más importante en la construcción de los resultados de las empresas ganaderas.
El Niño suma un nuevo desafío
A las variables comerciales y económicas se agrega el escenario climático. El Niño se encuentra actualmente activo y fortaleciéndose, y los pronósticos internacionales advierten una elevada probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte durante fines de 2026 y el invierno 2026/27 del hemisferio norte. De todos modos, la intensidad del fenómeno no permite determinar con certeza sus impactos en cada región.
El análisis presentado en CREA utilizó información satelital e inundaciones históricas para estimar la exposición de las regiones ganaderas argentinas. Según ese trabajo, alrededor del 21% del stock bovino nacional se encuentra en departamentos clasificados con alto potencial de riesgo hídrico. La categorización se basa en antecedentes históricos y no implica que necesariamente vayan a registrarse inundaciones durante el ciclo 2026/27.
En Entre Ríos, aproximadamente el 24% de las existencias bovinas se encuentra dentro de esas zonas. El sur provincial aparece como una de las áreas a seguir con mayor atención, ya que allí se concentra el 54% del stock de novillos y el 44% de los novillitos de la provincia.
Si se produjeran excesos hídricos importantes en las zonas bajas, podría generarse un traslado de animales hacia terrenos más elevados o establecimientos de engorde a corral. Para Torroba, ese movimiento podría provocar temporalmente una mayor oferta de invernada y un incremento de la ocupación de los feedlots, con consecuencias sobre la dinámica de los precios.
La eficiencia gana protagonismo
El escenario obliga a las empresas a trabajar con diferentes alternativas y evitar decisiones basadas en una única proyección. La elevada ocupación de los corrales, el menor movimiento estacional de terneros y terneras y la posibilidad de excesos hídricos son algunos de los factores que pueden generar cambios rápidos en el mercado.
La planificación hacia 2027 también estará atravesada por variables económicas, cambiarias, comerciales y geopolíticas. Frente a esta combinación de factores, la gestión de riesgos y la capacidad de adaptación adquieren mayor importancia para definir compras, ventas y movimientos de hacienda.
Pese a las incertidumbres, el contexto internacional continúa ofreciendo oportunidades para la carne vacuna argentina. “El contexto de fondo es favorable. El desafío claramente es atravesar ‘El Niño’ sin perder las oportunidades de largo plazo”, resumió Torroba.
Fuente: https://www.contenidoscrea.org.ar/ganaderia/la-ganaderia-argentina-el-nino-y-escenarios-macroeconomicos-dificiles-pronosticar-n5328643


