Un relevamiento de Nordheimer Campos y Estancias revela diferencias en el valor de la tierra según su aptitud productiva, ubicación y accesibilidad, con creciente interés por los campos ganaderos.
El mercado inmobiliario rural de Entre Ríos presenta importantes diferencias en el valor de la tierra, determinadas principalmente por la calidad de los suelos, su potencial productivo y la ubicación de los establecimientos. Según un relevamiento realizado por Nordheimer Campos y Estancias, la provincia ofrece una amplia diversidad de oportunidades de inversión, con un renovado interés por los campos destinados a la ganadería.
Una de las principales características de Entre Ríos es su diversidad agropecuaria, favorecida por la combinación de distintos ambientes climáticos y tipos de suelo. Mientras que el norte presenta condiciones subtropicales sin estación seca, el sur se caracteriza por un clima templado húmedo, lo que permite desarrollar numerosas actividades productivas.
Entre las principales producciones provinciales se destacan la ganadería bovina de carne y leche, la avicultura, la producción porcina, ovina y equina, además de cultivos como trigo, maíz, soja, sorgo, arroz, colza y carinata. También tienen una participación importante las economías regionales vinculadas con los cítricos, las nueces pecán, los arándanos, la vitivinicultura y la forestación.
A esta diversidad se suma la ubicación estratégica de Entre Ríos, que funciona como corredor de conexión con importantes centros comerciales del país y con los mercados del Mercosur. Esta ventaja logística constituye uno de los factores que influyen sobre la demanda y los valores de los inmuebles rurales.
Las zonas con los campos más valorizados
Luis María Luciano, representante de Nordheimer Campos y Estancias en Entre Ríos, explicó que los precios más elevados se concentran en la región centro-sudoeste de la provincia, donde predominan los suelos de mayor aptitud agrícola y existe una mejor conexión con los principales centros urbanos y comerciales.
En contrapartida, los campos ubicados en el centro-norte y noroeste presentan valores inferiores debido a la mayor presencia de monte, las limitaciones de drenaje y las condiciones de los suelos, que orientan buena parte de estos establecimientos hacia la producción ganadera.
Otra situación se observa en las zonas bajas del Delta y Predelta entrerriano, donde los precios suelen ser menores por el riesgo de inundaciones y las dificultades de acceso.
En estos ambientes, la cercanía a rutas y caminos transitables también genera diferencias importantes. Los establecimientos con acceso directo a rutas suelen alcanzar valores superiores a aquellos que dependen de caminos internos, mientras que las islas se ubican entre las alternativas de menor cotización.
Además de la ubicación, el relevamiento destaca la importancia de la superficie efectivamente aprovechable. Los campos con mayor proporción de tierras agrícolas productivas y menor cantidad de sectores improductivos tienden a registrar mejores valores de mercado.
Mayor demanda al sur de la Ruta Nacional 18
Si bien la oferta de establecimientos rurales se distribuye de manera relativamente homogénea en la provincia, la demanda presenta una concentración más marcada en determinadas regiones.
Federico Nordheimer, director ejecutivo de la firma, señaló que el mayor interés de los compradores se registra al sur de la Ruta Nacional 18, corredor que conecta San Benito, en el oeste provincial, con la Autovía Nacional 14, hacia el este.
El empresario destacó que durante el último año el mercado inmobiliario rural entrerriano mostró un movimiento superior al observado en los cinco años anteriores, acompañado por un incremento de las consultas en diferentes zonas.
Este dinamismo estuvo impulsado especialmente por los establecimientos ganaderos, favorecidos por la evolución de los valores de la hacienda y las perspectivas de rentabilidad de la actividad.
Los campos ganaderos ganan protagonismo
De acuerdo con el relevamiento, una de las oportunidades de inversión más atractivas se encuentra actualmente en los campos ganaderos, tanto aquellos que cuentan con monte como los de campo natural limpio.
Federico Nordheimer explicó que, durante muchos años, estos establecimientos presentaron niveles de rentabilidad relativamente bajos. Sin embargo, el escenario comenzó a modificarse por la mejora en los precios de la hacienda y la incorporación de nuevas herramientas de manejo productivo.
Entre los factores que contribuyen a este cambio se encuentran las tecnologías de procesos y las metodologías vinculadas con la ganadería de precisión, que permiten optimizar el aprovechamiento de los recursos y mejorar la eficiencia de los establecimientos.
Según el especialista, estas condiciones posicionan a los campos ganaderos como una alternativa de inversión con perspectivas favorables para los próximos años, especialmente en regiones donde el valor de la tierra continúa siendo inferior al de las zonas agrícolas.
Perspectivas del mercado rural entrerriano
El análisis de Nordheimer Campos y Estancias muestra que el mercado de tierras de Entre Ríos mantiene una marcada heterogeneidad, con diferencias de precios asociadas principalmente a la fertilidad de los suelos, la aptitud productiva, la accesibilidad y la cercanía a los principales centros comerciales.
La combinación de actividades agrícolas, ganaderas y regionales, junto con las posibilidades de integración a cadenas de valor locales, amplía las alternativas para productores e inversores interesados en desarrollar proyectos dentro de la provincia.
En este escenario, el mayor movimiento registrado en el mercado y la recuperación del atractivo de los establecimientos ganaderos aparecen como dos de las principales tendencias del sector inmobiliario rural entrerriano.
Aunque el relevamiento no detalla cotizaciones específicas por hectárea, permite identificar las regiones con mayor valorización y los factores que actualmente influyen sobre las decisiones de compra de campos en Entre Ríos.



