Una actualización de la normativa del SENASA amplió las posibilidades de vacunación estratégica contra una enfermedad que afecta la reproducción, la productividad ganadera y también puede transmitirse a las personas. Además de la aplicación obligatoria de Cepa 19 en terneras, los productores cuentan con herramientas complementarias para determinadas hembras adultas, entre ellas DELTA-PGM, una vacuna desarrollada por científicos argentinos y producida por Agropharma.
La brucelosis bovina continúa siendo uno de los desafíos sanitarios de la ganadería argentina. Sus consecuencias pueden traducirse en abortos, dificultades reproductivas, pérdidas productivas y riesgos para la salud humana. Sin embargo, una actualización del marco sanitario nacional amplió las posibilidades de prevención y control, incorporando nuevas alternativas para proteger a los rodeos más allá de la vacunación obligatoria de las terneras.
La medida representa un avance para productores y veterinarios, ya que permite considerar estrategias complementarias de vacunación en vacas adultas, bajo condiciones sanitarias específicas y dentro de un programa integral de manejo. En este escenario, la biotecnología argentina también tiene un papel destacado: DELTA-PGM, desarrollada por investigadores de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y producida por Agropharma, forma parte de las vacunas autorizadas para la vacunación estratégica contra la brucelosis bovina.
UNA ENFERMEDAD QUE AFECTA DIRECTAMENTE LA PRODUCTIVIDAD
La brucelosis bovina es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Brucella abortus. Entre sus principales consecuencias se encuentran los abortos, especialmente durante la gestación, y otros problemas que comprometen la eficiencia reproductiva de los rodeos. Para los establecimientos ganaderos, estas alteraciones pueden significar menos terneros, mayores costos sanitarios y dificultades para sostener los indicadores productivos. Además, se trata de una zoonosis: puede transmitirse de los animales a las personas, lo que convierte su prevención en una cuestión de sanidad animal y salud pública.
Por este motivo, Argentina cuenta con un Plan Nacional de Control y Erradicación de Brucelosis Bovina, que establece acciones de vacunación, diagnóstico, vigilancia y saneamiento. La vacunación constituye una herramienta fundamental, pero no reemplaza las demás medidas de control sanitario necesarias para reducir la circulación de la enfermedad.
LA PRIMERA BARRERA: VACUNACIÓN OBLIGATORIA CON CEPA 19
En Argentina, la vacunación contra la brucelosis bovina con Brucella abortus Cepa 19 es obligatoria para el 100% de las terneras de entre 3 y 8 meses de edad, de acuerdo con la normativa del SENASA, con la excepción territorial prevista para Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Esta inmunización constituye una de las bases del programa nacional de control y erradicación de la enfermedad. Su objetivo es contribuir a la protección de las hembras desde las primeras etapas de vida, antes de su incorporación al ciclo reproductivo. Sin embargo, la situación sanitaria de un establecimiento puede cambiar con el tiempo, y el riesgo de exposición a la bacteria no desaparece necesariamente cuando los animales alcanzan la edad adulta. Por eso, las estrategias de prevención y control también deben co ntemplar el seguimiento sanitario del rodeo y, cuando corresponde, la utilización de herramientas complementarias.
¿QUÉ CAMBIÓ CON LA NORMATIVA DEL SENASA?
La Resolución SENASA 957/2024 incorporó al Plan Nacional la posibilidad de realizar vacunación estratégica voluntaria con las cepas RB51 y DELTA-PGM en determinadas hembras bovinas adultas de establecimientos con casos registrados de brucelosis. Posteriormente, la Resolución 936/2025 amplió las condiciones de acceso a esta herramienta, permitiendo su utilización en establecimientos con estatus sanitario definido y registrado ante el organismo, ya sea como caso, negativo o libre. La modificación permite que la vacunación estratégica no quede limitada exclusivamente a los establecimientos con presencia registrada de la enfermedad, sino que también pueda considerarse con fines preventivos en otros predios que cumplan los requisitos establecidos.
No obstante, se trata de una medida voluntaria y complementaria, que no reemplaza la vacunación obligatoria con Cepa 19 ni las acciones de diagnóstico y vigilancia sanitaria.
La normativa contempla su aplicación en hembras bovinas de 24 meses o más, previamente vacunadas con Cepa 19, en períodos de pre-servicio o posparto y bajo las condiciones sanitarias correspondientes. La decisión debe ser evaluada y gestionada por un veterinario acreditado en brucelosis bovina, quien tiene a su cargo la solicitud, la aplicación y el registro de la vacunación en el sistema del SENASA.
DELTA-PGM: BIOTECNOLOGÍA ARGENTINA PARA UNA NUEVA ETAPA DE PREVENCIÓN
Entre las herramientas disponibles se encuentra DELTA-PGM, una vacuna desarrollada por equipos de investigación de la Universidad Nacional de San Martín y producida y comercializada por Agropharma. Su desarrollo representa un ejemplo de articulación entre investigación científica argentina y producción veterinaria. Una de sus características diferenciales es que utiliza una cepa modificada de Brucella abortus que carece de la enzima fosfoglucomutasa (PGM).

Esta particularidad permite desarrollar una respuesta inmunitaria sin generar la interferencia serológica asociada a determinadas vacunas tradicionales en las pruebas diagnósticas convencionales de brucelosis. En términos prácticos, esto resulta especialmente relevante para las estrategias sanitarias en animales adultos: permite complementar la vacunación sin dificultar la interpretación de los controles serológicos habituales por reacciones positivas atribuibles a la vacuna. La tecnología fue desarrollada por investigadores argentinos y representa una alternativa para acompañar los programas de control y erradicación de la enfermedad. Según información difundida por la UNSAM en 2024, Agropharma ya había exportado más de 500.000 dosis de DELTA-PGM a países de la región, un antecedente q ue refleja la proyección internacional de esta innovación nacional.
LA VACUNACIÓN ESTRATÉGICA NO ES UNA DECISIÓN AISLADA
La ampliación de las alternativas de vacunación no significa que todos los establecimientos deban aplicar automáticamente las mismas herramientas. Cada rodeo presenta condiciones sanitarias, antecedentes de vacunación y características reproductivas diferentes.
Por eso, antes de implementar una estrategia complementaria, es necesario considerar el estatus sanitario del establecimiento, los diagnósticos correspondientes y la categoría de animales que se pretende vacunar. En los predios registrados como caso, el SENASA exige condiciones específicas de saneamiento y diagnóstico previo. Los establecimientos que todavía no cuentan con estatus sanitario deben determinarlo y registrarlo antes de acceder a la vacunación estratégica. Asimismo, la aplicación requiere una solicitud gestionada por un veterinario acreditado, conforme a los procedimientos establecidos por el organismo sanitario. La vacunación debe integrarse con los controles reproductivos, las pruebas diagnósticas, las medidas de bioseguridad y las acciones de vigilancia y saneamiento que correspondan.
PREVENIR TAMBIÉN ES CUIDAR LA RENTABILIDAD GANADERA
En un contexto donde la eficiencia reproductiva constituye una variable decisiva para los resultados de la ganadería, fortalecer la prevención sanitaria adquiere especial importancia. Un problema reproductivo no afecta solamente la salud individual de un animal: también puede comprometer la cantidad de terneros obtenidos, la planificación productiva y los resultados económicos del establecimiento. La posibilidad de incorporar herramientas de vacunación estratégica, cuando están indicadas, amplía las alternativas disponibles para acompañar el control de la brucelosis bovina. Desde Agropharma destacan la importancia de combinar prevención, asesoramiento veterinario e innovación tecnológica para contribuir a una producción ganadera más eficiente.
La actualización normativa y la disponibilidad de desarrollos nacionales como DELTA-PGM muestran que la prevención de la brucelosis bovina puede abordarse con una mirada más amplia, sin perder de vista que la vacunación obligatoria de las terneras sigue siendo una medida central. Porque proteger la reproducción del rodeo no comienza ni termina con una sola intervención: requiere planificación sanitaria, seguimiento y decisiones respaldadas por profesionales.
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