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Pasto Nilo: una alternativa forrajera para campos con excesos de agua

El INTA Corrientes avanza en el mejoramiento de esta pastura, capaz de producir más de 10 toneladas de materia seca por hectárea al año y mantener su productividad durante décadas.

En regiones ganaderas donde los excesos de agua condicionan la producción, la búsqueda de especies forrajeras adaptadas a ambientes inundables resulta fundamental. En este contexto, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Corrientes trabaja en el mejoramiento genético del pasto Nilo, una gramínea que se destaca por su capacidad de adaptación, calidad nutricional y elevada persistencia.

La especie, cuyo nombre científico es Acroceras macrum, constituye una alternativa para incrementar la disponibilidad de forraje en establecimientos con suelos encharcables o que mantienen altos niveles de humedad durante buena parte del año.

Los avances de esta investigación fueron presentados durante una jornada ganadera organizada por el INTA Corrientes junto con la región CREA Litoral Norte. El encuentro incluyó recorridas a campo y actividades vinculadas con la cría bovina, la recría, el manejo del pastoreo y la utilización de pasturas.

Luis Gándara, integrante del equipo de investigación del INTA Corrientes, explicó que uno de los principales objetivos es seleccionar materiales de pasto Nilo que combinen una elevada producción de materia seca con una implantación más rápida y eficiente.

Una pastura adaptada a ambientes inundables

Una de las características más destacadas del pasto Nilo es su capacidad para desarrollarse en suelos donde otras especies forrajeras presentan dificultades debido al exceso de humedad.

Se trata de una gramínea de propagación vegetativa, por lo que su implantación se realiza mediante esquejes o plantines, en lugar de semillas.

Esta particularidad representa uno de los principales desafíos para su adopción, ya que requiere disponer de material vegetativo suficiente y desarrollar estrategias específicas de multiplicación.

Gándara explicó que el objetivo del programa de mejoramiento es obtener plantas más vigorosas, capaces de cubrir rápidamente el suelo y establecer una pastura productiva en un período de entre tres y seis meses.

La búsqueda apunta a seleccionar materiales que permitan superar las dificultades iniciales de implantación y facilitar su incorporación en los sistemas ganaderos.

Más de 10 toneladas de materia seca por hectárea

El potencial productivo constituye otro de los atributos que posicionan al pasto Nilo como una alternativa para la ganadería del nordeste argentino.

Según los investigadores, los materiales seleccionados buscan alcanzar producciones superiores a 10 toneladas de materia seca por hectárea al año, manteniendo una buena calidad nutricional.

El pasto Nilo presenta una característica particular: es una gramínea megatérmica de metabolismo C3, cuya producción se concentra principalmente durante la primavera, el verano y el otoño.

Esta condición le permite ofrecer elevados contenidos celulares, con niveles de proteína que pueden alcanzar entre el 14% y el 16%, además de una alta digestibilidad.

Estas características favorecen su utilización en sistemas ganaderos que buscan mejorar tanto la producción individual de los animales como la cantidad de carne obtenida por hectárea.

El INTA evalúa alrededor de 100 materiales

El programa de mejoramiento genético del INTA Corrientes cuenta con la participación de la investigadora Silvana Ferrari, especialista en esta especie.

Actualmente, el equipo trabaja con aproximadamente 100 materiales de pasto Nilo, de los cuales diez avanzaron hacia evaluaciones en parcelas de mayor superficie.

Además, cinco materiales fueron entregados a productores para continuar su evaluación en condiciones comerciales.

Los ensayos contemplan diferentes características agronómicas, como la altura de las plantas, la cantidad y el peso de los macollos, la resistencia a enfermedades y la tolerancia a las heladas.

También se estudian la capacidad de rebrote durante la primavera y la velocidad de crecimiento de las raíces, un aspecto considerado fundamental para lograr una implantación exitosa.

Gándara señaló que una de las principales ventajas de los nuevos materiales se encuentra en el vigor de los plantines, que puede acelerar la cobertura del suelo y simplificar el establecimiento de la pastura.

Mejor implantación y calidad nutricional

Para comparar el comportamiento de los materiales, los investigadores utilizan como referencia la variedad Cedara.

Algunos de los nuevos materiales muestran una mayor velocidad de cobertura, aunque esas diferencias no siempre se traducen en incrementos significativos de producción.

Sin embargo, la capacidad de establecerse más rápidamente representa una ventaja importante para los productores, especialmente en ambientes donde las condiciones del suelo dificultan la implantación.

El programa también incorpora ensayos de preferencia animal, mediante los cuales se analiza el consumo de diferentes materiales por parte de ovinos como una aproximación a su palatabilidad.

A estas evaluaciones se suman análisis de laboratorio para determinar el contenido de proteína, la digestibilidad y las diferentes fracciones de fibra.

La información obtenida permite clasificar los materiales según su productividad, calidad, sanidad, adaptación y capacidad de recuperación.

Quince años de mejoramiento genético

La línea de investigación específica sobre el mejoramiento del pasto Nilo comenzó alrededor de 2010, a partir de los trabajos académicos desarrollados por Silvana Ferrari.

Desde entonces, el INTA Corrientes avanzó en la selección y caracterización de materiales con potencial para su utilización en establecimientos ganaderos.

Actualmente, el organismo cuenta con dos materiales registrados: Tuguy hovy y Poravé.

Sus denominaciones provienen del guaraní. Tuguy hovy hace referencia a la expresión “sangre azul”, vinculada con la tonalidad verde que conserva el material, mientras que Poravé puede traducirse como “el mejor” o “el más lindo”.

El objetivo de esta etapa del programa es continuar evaluando los materiales más destacados y avanzar en su registro para facilitar su incorporación a los sistemas productivos.

Del semillero a la implantación comercial

Uno de los principales desafíos para expandir el uso del pasto Nilo es disponer de suficiente material vegetativo.

Para resolver esta limitación, el INTA Corrientes ofrece asistencia para desarrollar semilleros en establecimientos ganaderos, con superficies que pueden variar entre media y cinco hectáreas.

Estos semilleros permiten multiplicar los plantines y generar los esquejes necesarios para implantar superficies mayores.

Según Gándara, con unas 500 a 1.000 plantas iniciales es posible establecer un primer semillero que, después de aproximadamente seis meses, permite avanzar hacia una nueva etapa de multiplicación.

Posteriormente, el material puede utilizarse para implantar lotes de entre 50 y 100 hectáreas.

Como referencia, una hectárea de pasto Nilo puede producir suficiente material vegetativo para establecer entre 20 y 50 hectáreas, dependiendo de la densidad de implantación elegida.

Durante la jornada también se presentaron herramientas mecanizadas que facilitan la distribución de los esquejes sobre el suelo y su posterior incorporación mediante labores con rastra.

Una especie capaz de sobrevivir meses bajo el agua

La tolerancia a los anegamientos prolongados constituye una de las principales ventajas competitivas del pasto Nilo frente a otras especies forrajeras.

Gándara destacó que una pastura correctamente establecida puede permanecer sumergida durante hasta seis meses y sobrevivir.

Sin embargo, aclaró que para soportar estas condiciones resulta fundamental que las plantas hayan completado su establecimiento antes de la inundación.

Esta característica le permite mantener una mayor persistencia en ambientes donde especies como setaria o grama Rhodes pueden sufrir pérdidas de producción o incluso mortandad de plantas.

Otra estrategia evaluada consiste en implantar el pasto Nilo en asociación con estas gramíneas, que brindan cobertura inicial mientras la nueva pastura se desarrolla.

Con el tiempo, su crecimiento rastrero le permite avanzar sobre la superficie y consolidar su presencia dentro del lote.

Pasturas que pueden durar más de 30 años

Además de su adaptación a los excesos de agua, el pasto Nilo se destaca por su elevada persistencia.

En la Estación Experimental del INTA Corrientes existen lotes implantados hace más de 30 años que continúan manteniendo buenas condiciones productivas.

Esta prolongada vida útil representa una ventaja económica, ya que permite distribuir el costo inicial de implantación durante numerosas campañas.

Según los datos presentados, establecer una hectárea de pasto Nilo puede demandar una inversión de entre 300 y 600 dólares, dependiendo de la cantidad de material utilizado y la intensidad de implantación, siempre que el productor disponga previamente de un semillero.

El costo se ubica en valores comparables con los de otras pasturas megatérmicas, aunque la persistencia de la especie puede mejorar su conveniencia económica a largo plazo.

Amplia ventana de implantación

Otra característica favorable es la posibilidad de implantar esta pastura durante varios meses del año.

Los investigadores registraron experiencias exitosas tanto en diciembre como en abril, mientras que el invierno resulta menos recomendable debido al deterioro que pueden provocar las heladas sobre el material vegetativo.

En términos generales, la implantación puede realizarse desde septiembre hasta abril o mayo, siempre que exista humedad suficiente en el suelo o disponibilidad de riego.

La elección del momento adecuado y la calidad de los esquejes resultan fundamentales para favorecer el enraizamiento y acelerar la cobertura del terreno.

Por este motivo, el equipo del INTA continúa trabajando en la identificación de materiales que desarrollen raíces rápidamente y presenten mayor vigor durante sus primeras etapas de crecimiento.

Una alternativa para fortalecer la ganadería del NEA

La investigación también cuenta con antecedentes de producción animal que respaldan el potencial de esta especie.

Gándara mencionó trabajos realizados por el INTA Mercedes sobre producción de pasto y carne en ambientes de malezal, además de registros obtenidos en establecimientos comerciales.

Entre ellos se encuentra la estancia Mirungáy, que dispone de diez años de información sobre recría de vaquillas alimentadas con pasto Nilo.

Estos antecedentes permiten complementar los resultados experimentales con experiencias productivas desarrolladas en condiciones reales de manejo.

Con una producción potencial superior a las diez toneladas de materia seca por hectárea, buena calidad nutricional y capacidad para persistir durante décadas, el pasto Nilo aparece como una alternativa para mejorar la oferta forrajera en los campos ganaderos del nordeste argentino afectados por excesos de agua.

El desafío del INTA Corrientes es continuar perfeccionando los materiales y las técnicas de implantación para facilitar su adopción y aprovechar su potencial en sistemas de cría y recría bovina.

Fuente: https://www.contenidoscrea.org.ar/ganaderia/pasto-nilo-oferta-forrajera-campos-excesos-agua-n5328635

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