Investigadores del INTA Pergamino detectaron un biotipo de raigrás con resistencia simultánea a glifosato y a las tres familias de graminicidas, complicando el control en los lotes.
El raigrás (Lolium spp.) volvió a encender señales de alerta en los sistemas agrícolas argentinos tras la detección de nuevos biotipos con resistencia múltiple a herbicidas. Investigadores del INTA Pergamino y de la Chacra Experimental Barrow identificaron plantas capaces de sobrevivir tanto a glifosato como a las tres principales familias de graminicidas, un escenario que incrementa la complejidad del manejo.
La problemática no es nueva, pero sí cada vez más desafiante. Los primeros casos de resistencia a glifosato aparecieron en 2007 y luego se sumaron resistencias a distintos graminicidas. Sin embargo, el hallazgo reciente representa un salto en complejidad, ya que combina diferentes mecanismos de resistencia dentro de un mismo biotipo.
Los estudios realizados sobre plantas recolectadas en el norte bonaerense permitieron detectar mutaciones específicas que explican este comportamiento. Por un lado, una alteración genética vinculada a la resistencia a glifosato y, por otro, una mutación en la enzima ACCasa que provoca resistencia cruzada a los graminicidas de las familias FOP, DIM y DEN.
Según los especialistas, esta combinación limita fuertemente las alternativas químicas disponibles para el control postemergente. Además, advirtieron que algunas aplicaciones pueden generar una falsa sensación de eficacia, ya que reducen el crecimiento de la maleza, pero no impiden que las plantas sobrevivan y produzcan semillas.
Frente a este escenario, los técnicos remarcan la necesidad de replantear las estrategias de manejo. El monitoreo temprano, los barbechos anticipados, el uso de herbicidas residuales y la rotación de mecanismos de acción aparecen como herramientas fundamentales para reducir la presión de selección y evitar la expansión de nuevos biotipos resistentes.
También destacaron la importancia de integrar otras prácticas agronómicas, como la competencia de cultivos invernales y la diversificación de esquemas productivos. En ensayos realizados, el paraquat mostró resultados positivos como alternativa puntual, aunque los especialistas aclararon que no existen soluciones únicas frente a este tipo de malezas.
Desde REM de Aapresid insistieron en que la sostenibilidad del manejo dependerá de anticiparse al problema y combinar estrategias químicas y agronómicas. El objetivo, señalaron, es preservar la eficacia de las herramientas disponibles y evitar que la resistencia continúe escalando en los sistemas productivos.
Fuente: https://www.aapresid.org.ar/es/novedades/69cc51c6bf363b3159cda3ff



