El INTA Concepción del Uruguay evalúa variedades capaces de responder a las limitaciones de los vertisoles y mejorar la eficiencia de los sistemas ganaderos a pasto.
El INTA Concepción del Uruguay trabaja en la evaluación de cultivares forrajeros adaptados a los vertisoles entrerrianos, suelos con alto contenido de arcillas expandibles que presentan limitaciones físicas para el desarrollo de las pasturas. La correcta elección de materiales permite aumentar entre un 5 y un 10% la producción de forraje.
Alejo Re, especialista de la experimental, explicó que los vertisoles se expanden cuando están húmedos y se contraen durante los períodos secos, formando grietas características. Estas condiciones pueden intensificar el estrés de las plantas ante déficits hídricos y reducir el rendimiento de especies como alfalfa, festuca y raigrás.
Para identificar las variedades de mejor comportamiento, el INTA participa en redes de evaluación que analizan productividad, sanidad, ciclo y persistencia. Los resultados están disponibles para productores y asesores y constituyen una herramienta de bajo costo, ya que permiten elegir semillas adaptadas sin que necesariamente tengan un precio superior.
El especialista aclaró que el potencial genético debe acompañarse con una correcta fecha y densidad de siembra, adecuada fertilización, profundidad de implantación y buen manejo. En las especies perennes, también resulta fundamental elegir cultivares capaces de mantenerse productivos durante varios años y amortizar el costo inicial.
Los módulos demostrativos evaluados durante más de 15 años alcanzaron producciones promedio superiores a los 450 kilos de carne por hectárea, exclusivamente a pasto. Los registros oscilaron entre 370 y 530 kilos según el año, con estabilidad incluso frente a sequías, inundaciones y períodos de temperaturas extremas.
Desde el INTA destacaron además la importancia de diversificar los recursos forrajeros mediante pasturas perennes, verdeos de invierno y especies con distintos ciclos de crecimiento. Esta estrategia permite sostener una oferta más constante durante el año, mantener altas cargas ganaderas y mejorar la resiliencia de los sistemas productivos.
Fuente:


