Datos de la red CREA muestran un crecimiento de la colza, la camelina y la carinata en las siembras de invierno, impulsadas por su aporte a la diversificación y la eficiencia de los sistemas productivos.
Los cultivos invernales no tradicionales continúan consolidándose como una alternativa dentro de las rotaciones agrícolas. De acuerdo con los registros de DAT CREA, durante las últimas cinco campañas entre el 6 % y el 8 % del área invernal relevada por empresas de la red estuvo ocupada por especies distintas al trigo y la avena, reflejando una mayor diversificación en las estrategias productivas.
Si bien la arveja fue durante varios años la principal opción entre estos cultivos, la tendencia comenzó a modificarse a partir de la campaña 2024/25. En ese período, la colza ganó una participación creciente, acompañada por la expansión de la camelina y la carinata, dos oleaginosas que despertaron un mayor interés entre los productores por sus características agronómicas y comerciales. Del total de casi 58.000 hectáreas registradas entre las campañas 2021/22 y 2025/26, cerca del 40 % correspondió a colza implantada en la región Litoral Sur, mientras que la camelina y la carinata representaron en conjunto otro 24 % de la superficie en esa misma zona.
El relevamiento también muestra que el norte de Buenos Aires concentra alrededor del 10 % del área destinada a estos cultivos, seguido por Uruguay, a través de FUCREA, con poco más del 9 %. La distribución de distintas especies permite escalonar las fechas de siembra y distribuir mejor las labores agrícolas, reduciendo la concentración de tareas durante la campaña y facilitando la planificación operativa de las empresas.
Desde el punto de vista productivo, la camelina y la carinata presentan otra ventaja importante: en general requieren menores niveles de fertilización nitrogenada y fosforada que cultivos como el trigo o la colza, lo que puede traducirse en menores costos de implantación. En materia genética también existen diferencias entre especies, ya que la producción de carinata se concentra en un número reducido de empresas, mientras que la camelina presenta una oferta más diversificada.
Los datos de rendimiento reflejan comportamientos distintos según el cultivo. La camelina mostró los resultados más estables entre campañas, mientras que la carinata evidenció una mayor variabilidad productiva. En el caso de la colza, las diferencias estuvieron fuertemente condicionadas por la región y la fecha de siembra, con importantes contrastes entre los planteos del sudeste bonaerense y los realizados en otras zonas del país. Estos resultados refuerzan la importancia de adaptar el manejo de cada cultivo a las condiciones ambientales y productivas de cada región para maximizar su potencial dentro de las rotaciones agrícolas.



