Un jardín demostrativo permite analizar cultivares según su adaptación y potencial productivo para orientar la producción de aceites esenciales, cosmética y flores deshidratadas.
El INTA evalúa diferentes cultivares de lavanda en Azul, provincia de Buenos Aires, con el objetivo de identificar cuáles presentan mejor adaptación y potencial productivo en la región centro bonaerense. El trabajo busca generar información que permita orientar a los productores tanto en la elección del material como en el destino de la producción.
Evangelina Bastién, ingeniera agrónoma del INTA Azul y de la Experimental Cuenca del Salado, explicó que el ensayo se desarrolla en la chacra experimental de la Facultad de Agronomía de Azul. Allí funciona uno de los cuatro jardines demostrativos de lavanda del país, junto con los ubicados en Bariloche, La Consulta y Córdoba.
En estos espacios se estudian las características morfológicas y fenológicas, el rendimiento y la adaptación de materiales provenientes de diferentes productores. Uno de los objetivos es avanzar también en su trazabilidad e identificación, debido a que muchos llegan al productor con denominaciones comerciales proporcionadas por los viveros que no siempre permiten conocer con precisión el material utilizado.
La elección del cultivar depende, además, del objetivo productivo. Para la obtención de aceites esenciales, los primeros resultados muestran una buena adaptación de determinados lavandines en Azul. En cambio, cuando el destino son las flores deshidratadas, la cosmética u otros usos, las Lavandula angustifolia aparecen como una alternativa a considerar.
El trabajo se realiza mediante un convenio entre el INTA y la Facultad de Agronomía de Azul. El organismo se ocupa de la implantación y el manejo de los cultivos, incluyendo el seguimiento de plagas, enfermedades y malezas, mientras que la Facultad lleva adelante las evaluaciones posteriores a la cosecha.
Una vez recolectado, el material es secado y sometido a un proceso de destilación por arrastre de vapor para obtener aceites esenciales e hidrolatos. Estos análisis permiten profundizar la identificación de los materiales y conocer su potencial, con la finalidad de brindar recomendaciones más precisas sobre qué lavandas producir en cada zona y para qué mercado.
Fuente:



