Ensayos del INTA Bordenave mostraron calibres superiores a los exigidos por la industria, nuevos cultivares de alto rendimiento y avances en sanidad.
La cebada cervecera argentina reafirmó sus buenos indicadores de rendimiento y calidad a partir de los resultados obtenidos por la red de evaluación coordinada por el INTA Bordenave y la Cámara de Cerveceros Argentinos. Los ensayos se realizan desde hace 20 campañas en entre 20 y 23 ambientes del área productiva nacional.
La red analiza cultivares comerciales y líneas experimentales próximas a ser inscriptas, con especial atención en tres parámetros: rendimiento, calidad y sanidad. Según explicó Germán González, especialista del INTA Bordenave, los nuevos materiales lograron superar los potenciales productivos de variedades más antiguas sin descuidar las condiciones industriales necesarias para la elaboración de malta y cerveza.
Uno de los principales indicadores evaluados es el calibre del grano. La norma de comercialización establece que al menos el 85% debe quedar retenido sobre una zaranda de 2,5 milímetros para ser considerado apto para uso maltero. En las últimas campañas, algunos ensayos alcanzaron promedios cercanos al 90% de granos de primera, un resultado que refleja la estabilidad de los materiales.
Entre las novedades se destaca Beatriz INTA, una variedad desarrollada por el organismo e inscripta recientemente. El cultivar mostró buen rendimiento, elevada estabilidad en el tamaño del grano y un comportamiento sanitario favorable frente a las principales manchas foliares, por lo que tuvo una buena recepción entre los productores.
El manejo de la fertilización también resulta determinante, ya que la industria requiere contenidos de proteína de entre 10 y 13%. Cuando los rendimientos superan las estimaciones iniciales puede producirse un efecto de dilución, por lo que es necesario ajustar con precisión el aporte de nitrógeno para evitar que el grano pierda su condición maltera.
En materia sanitaria, las principales enfermedades son la mancha en red, la escaldadura, la mancha borrosa y la ramularia. Además, durante la campaña 2025/26 se registró una fuerte presencia de roya de la hoja. Para acompañar la toma de decisiones, la red publica periódicamente perfiles sanitarios que permiten seleccionar cultivares adaptados y definir estrategias de monitoreo y control.
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