Referentes de la cadena foresto-industrial se reunieron en Palermo para analizar competitividad, agregado de valor, mercados, construcción, energía y oportunidades vinculadas al carbono.
La Exposición Rural de Palermo reunió a referentes de la cadena foresto-industrial argentina para analizar el presente y los principales desafíos de una actividad que busca transformar su potencial productivo en una mayor participación en el desarrollo económico nacional. El encuentro fue impulsado por el Consejo Foresto Industrial Argentino (CONFIAR) y las entidades que lo integran.
Durante la apertura, Claudia Peyrano, directora ejecutiva de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), destacó la diversidad de actividades que se articulan alrededor de la producción forestal. Por su parte, Marcos Pereda, vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina, señaló la necesidad de convertir las oportunidades del sector en inversiones y proyectos concretos, en un escenario que también requiere una recuperación de la actividad económica.
Pablo Ruival, presidente de AFoA, indicó que la Argentina cuenta con unas 1,36 millones de hectáreas de bosques cultivados, principalmente de pinos, eucaliptos y salicáceas. Además, destacó que el 46% de esa superficie se encuentra certificada y que el país presenta elevadas tasas de crecimiento forestal. Sin embargo, advirtió sobre la brecha exportadora: mientras Argentina genera alrededor de 700 millones de dólares por ventas forestales al exterior, Uruguay alcanza los 3.000 millones, Chile los 6.500 millones y Brasil los 17.300 millones.
La competitividad y el agregado de valor aparecieron entre los principales desafíos. Daniel Vier, secretario general de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), sostuvo que mejorar las condiciones competitivas requiere de un ecosistema favorable para el desarrollo industrial. También puso el foco en el mercado interno, que concentra cerca del 90% de la demanda maderera, y señaló a la construcción como uno de los sectores con mayor potencial para ampliar el uso de la madera.
La jornada también abordó las oportunidades relacionadas con la producción de papel y celulosa, la transformación tecnológica de biomasa y la fabricación de pellets destinados a la generación de energía térmica. A estos temas se sumaron los sistemas silvopastoriles, que permiten integrar forestación y ganadería, y el creciente mercado de créditos de carbono como una nueva alternativa de generación de ingresos para el sector.
En este último punto, Federico Moyano, director de Pro Sustentia y miembro fundador de la Mesa Argentina de Carbono, señaló que existen más de 30 proyectos de bonos de carbono en marcha en el país, gran parte de ellos forestales. Las estimaciones planteadas durante el encuentro indican que esta actividad podría generar ingresos cercanos a los 1.000 millones de dólares en los próximos años, aunque para avanzar será necesario fortalecer la seguridad jurídica y armonizar las regulaciones nacionales y provinciales.
El cierre estuvo a cargo de Manuel Chiappe, subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal, quien aseguró que el Gobierno busca generar condiciones para impulsar el crecimiento de la actividad. Con inversiones, mayor competitividad, incorporación de tecnología y nuevos mercados, la cadena foresto-industrial aspira a dejar atrás su condición de sector con potencial para consolidarse como protagonista del desarrollo productivo argentino.



