La brigada canina de Senasa realizó una demostración en Palermo sobre la detección de alimentos y productos que pueden introducir plagas y enfermedades al país.
La brigada canina del Senasa llegó a la Exposición Rural de Palermo para mostrar una de las tareas que realiza diariamente en los principales puntos de ingreso al país. Batata y Greta, dos perros de raza Beagle, fueron los protagonistas de una demostración destinada a explicar cómo se detectan productos de origen animal y vegetal cuyo ingreso está prohibido.
Ambos forman parte de los 16 perros que integran la brigada del Centro Regional Metropolitano y que desarrollan tareas en lugares estratégicos como el Aeropuerto Internacional de Ezeiza y las terminales de Buquebus y Colonia Express. Su función es complementar el trabajo de los inspectores mediante la identificación de equipajes que puedan contener productos considerados de riesgo sanitario.
Paola Geromini, jefa del Área de Control de Pasajeros, Equipaje Acompañado y Brigada Canina, explicó que los animales están entrenados para reconocer materia orgánica. El objetivo es impedir el ingreso de alimentos o productos capaces de transportar plagas y enfermedades que puedan comprometer el estatus fito y zoosanitario argentino y, en consecuencia, afectar también el acceso a mercados internacionales.
En Ezeiza, por ejemplo, los perros trabajan junto con sus guías en el sector donde circulan los equipajes de los pasajeros. Cuando identifican un olor para el cual fueron entrenados, marcan la valija sospechosa para que posteriormente sea inspeccionada. Debido a que los controles funcionan durante las 24 horas, algunos ejemplares permanecen alojados en instalaciones especialmente destinadas para ellos dentro del aeropuerto.
El trabajo se organiza mediante turnos rotativos que no superan las dos horas por animal. Desde Senasa remarcaron que el bienestar constituye una prioridad y que la metodología de entrenamiento está basada en el juego y en los estímulos positivos, evitando forzar a los perros durante las búsquedas.
La elección del Beagle responde a su capacidad olfativa, su tamaño y su facilidad para relacionarse con las personas. María Laura Biga, adiestradora y guía canina de Senasa, explicó que el entrenamiento comienza desde pequeños y busca fortalecer tanto el vínculo con el guía como la memoria necesaria para reconocer y diferenciar determinados olores. Cada detección correcta es recompensada con comida, juguetes o incluso caricias, dependiendo de las preferencias de cada ejemplar.
Durante la demostración realizada en el stand de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, Batata y Greta debieron revisar diferentes equipajes, algunos con alimentos en su interior y otros sin productos. Los perros identificaron aquellos que contenían elementos sospechosos y posteriormente los responsables abrieron las valijas para mostrar al público qué habían detectado.
La actividad permitió acercar a los visitantes una tarea que habitualmente se desarrolla lejos de la vista del público. Además de exhibir las capacidades de la brigada canina, la propuesta buscó concientizar sobre la importancia de respetar las restricciones sanitarias al ingresar al país y prevenir la llegada de plagas y enfermedades que puedan representar un riesgo para la producción argentina.



