Osvaldo W. Luna analizó las claves económicas de la cría, recría y engorde. Advirtió que la coyuntura favorable debe acompañarse con eficiencia, información y gestión empresarial.
Los buenos precios pueden mejorar el escenario de la ganadería, pero no son suficientes para garantizar la rentabilidad. La eficiencia productiva, el costo de la tierra, el aprovechamiento del forraje y una gestión basada en información aparecen como factores determinantes para consolidar empresas ganaderas sostenibles.
Así lo planteó Osvaldo W. Luna, asesor del CREA Ganaderos del Noroeste y coordinador técnico de Ganadería de la región CREA Córdoba Norte, durante una jornada técnica realizada en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
En los sistemas de cría, Luna remarcó la importancia de seleccionar correctamente el ambiente donde se desarrolla la actividad. A partir de determinados valores de arrendamiento o costo de oportunidad de la tierra, los aumentos de productividad obtenidos mediante una mayor carga animal pueden quedar neutralizados por el incremento de los costos.
“En cría, a veces más es menos”, sintetizó el especialista. Alcanzar la máxima producción física por hectárea no necesariamente implica obtener el mejor resultado económico. Una intensificación excesiva puede elevar la estructura de costos hasta reducir la rentabilidad a niveles similares a los de planteos extensivos de baja carga.
El costo de la tierra, una variable determinante
Según Luna, los sistemas de cría mejoraron sus márgenes respecto de sus resultados históricos, aunque esto no elimina la necesidad de analizar cada componente del negocio. En particular, destacó que el costo de oportunidad de la tierra puede tener una incidencia decisiva sobre el resultado final.
Por ese motivo, sostuvo que los planteos más eficientes son aquellos que encuentran una escala capaz de maximizar el retorno de la inversión y, al mismo tiempo, reducir el costo unitario de producción. El objetivo no pasa únicamente por producir más kilos, sino por hacerlo de manera económicamente eficiente.
Recría: producir más pasto y aprovecharlo mejor
En la recría, la productividad del recurso forrajero y su nivel de aprovechamiento adquieren un papel central. Una mayor producción de carne por hectárea permite distribuir los costos fijos y operativos entre más kilos producidos y mejorar así el resultado económico.
Los sistemas basados en alfalfa presentan un elevado potencial, aunque requieren precisión en el diseño y utilización de la oferta forrajera. Las pasturas megatérmicas, en tanto, pueden alcanzar costos competitivos por kilogramo producido, pero muestran una mayor sensibilidad ante las variaciones en la disponibilidad de forraje.
Para Luna, la gestión profesional del pasto es uno de los aspectos que puede marcar las mayores diferencias en el resultado de una recría. Esto implica no solo producir forraje, sino también medirlo, planificar su utilización y ajustar la carga animal a la oferta disponible.
El corral como complemento del sistema
Los corrales de recría y terminación también pueden complementar los planteos pastoriles, especialmente cuando la relación entre el precio de la carne y el grano resulta favorable para la actividad ganadera.
En los esquemas de terminación, Luna señaló que se observa el ingreso de novillitos más pesados, de entre 320 y 350 kilos, acompañados por períodos de engorde más extensos. El objetivo es agregar una mayor cantidad de kilos y alcanzar novillos terminados de entre 480 y 500 kilos.
Más allá de las condiciones de mercado, el especialista insistió en que la gestión empresarial sigue siendo el elemento que permite transformar una coyuntura favorable en resultados sostenibles. Recolectar datos, convertirlos en información útil, trabajar en red y contar con equipos capacitados forman parte de esa estrategia.
Para Luna, las empresas mejor preparadas para capitalizar las oportunidades son aquellas que combinan eficiencia productiva con capacidad de gestión. En ese contexto, el desafío de la ganadería no consiste solamente en aprovechar los buenos precios, sino en construir sistemas capaces de generar rentabilidad incluso cuando las condiciones del mercado cambian.


