Un especialista advirtió que la resistencia a los antiparasitarios y los errores de manejo explican buena parte de los fracasos, con pérdidas de hasta 50 kilos por animal.
Las lombrices gastrointestinales pueden causar pérdidas de 25 a 30 kilos por animal sin que aparezcan síntomas, mientras que la sarna común resta 15 a 20 kilos en sistemas pastoriles y 40 a 50 kilos en feedlots.
Con esas cifras, el especialista Fiel explicó por qué fallan muchos tratamientos y qué herramientas permiten controlarlos mejor.
La conclusión fue clara: ambas parasitosis requieren diagnóstico precoz y tratamientos fundamentados. “Una es controlable, la otra erradicable”, resumió.
Lombrices: resistencia creciente
La recría es la etapa de mayor relevancia para esta parasitosis. Allí es fundamental monitorear las tropas con el recuento de huevos por gramo de materia fecal (HPG).
Para Fiel, la resistencia a los antiparasitarios es una de las principales causas de falla. En la fase subclínica no hay síntomas que indiquen si la desparasitación funcionó, por lo que hay que tomar una muestra de materia fecal dentro de los 15 días posteriores a la aplicación.
El primer caso de resistencia en bovinos se comunicó en 2001, en Rafaela (Santa Fe). Desde entonces, los relevamientos muestran un deterioro sostenido:
- 2006: sobre 85 establecimientos, 55% con resistencia a la ivermectina y 10% a los benzimidazoles.
- 2017: sobre 63 establecimientos, 93% con resistencia a la ivermectina y 28% al ricobendazol.
- 2020-2023: sobre 21 establecimientos, 100% a la ivermectina, 68% al ricobendazol y 42% a la moxidectina.
- Rauch, 2022: 94%, 17% y 61% de los establecimientos, respectivamente, para esos mismos principios activos.
No se registraron casos de resistencia al levamisol ni al monepantel. Aun así, las alternativas se reducen y hay pocas perspectivas de nuevos principios activos por los altos costos de desarrollo. “Estamos raspando la olla”, resumió Fiel.
Diagnóstico y monitoreo
El control requiere dos herramientas complementarias: el diagnóstico de resistencia, que indica la eficacia de cada droga en el campo, y el monitoreo del rodeo, que define cuándo desparasitar. Son prácticas simples y de bajo costo, pero poco adoptadas.
Una encuesta de CREA Centro (2017, con 59 establecimientos) mostró que el 60,3% aplicaba antiparasitarios en fechas fijas, y solo el 25,9% usaba análisis de materia fecal. Ninguno había hecho una prueba de resistencia.
Además, el 60% eran sistemas de invernada de compra, lo que aumenta el riesgo de incorporar cepas resistentes de otros campos. En 2017, la ivermectina representaba cerca del 85% del mercado de antiparasitarios.
Sarna: cuando falla el manejo
La sarna se diagnostica con más facilidad en otoño e invierno, cuando las lesiones son visibles. Hay que distinguirla de los piojos, que provocan pérdida de pelo en el cuello sin lesiones importantes. La sarna genera lesiones húmedas, con exudado y costras.
En verano el ácaro puede quedar en zonas poco expuestas, como la base de la cola, las axilas y la entrepierna. En un caso de General Pirán (abril de 2024), solo 2 de 239 bovinos tenían lesiones al destete, y un raspaje confirmó los ácaros.
Según Fiel, las fallas de tratamiento se deben sobre todo a manejo y aplicación, y los casos de resistencia comprobada son todavía escasos. Una encuesta de 2024 a 174 veterinarios mostró que el 44% de los campos tiene problemas recurrentes y el 39% episodios ocasionales.
El 66% de los tratamientos resultó exitoso y el 34% fracasó. Las fallas se atribuyeron a aplicación (25%), manejo (25%), campos linderos (21%) y resistencia (18%): el manejo explica la mitad de los fracasos.
Claves de control
- En baños por aspersión, usar suficiente presión y volumen para mojar todo el cuerpo, incluidas cabeza y entrepierna.
- En inyectables, respetar la vía indicada y evitar pérdidas de dosis.
- En campos con antecedentes, tratar en verano, cuando el ácaro es más controlable.
- Separar los animales tratados de los lotes sin tratar: 14 días con lactonas al 1% y 21 días con formulaciones al 3,15% o 3,5%.
- Detectar temprano signos como lamido, rascado y pequeñas irregularidades en la piel, y confirmar con raspajes.
- Repetir los raspajes entre 2 y 4 semanas después del tratamiento para comprobar su eficacia.
Fiel advirtió que un solo animal sin tratar, o con dosis insuficiente, puede comprometer el resultado de todo el rodeo. Para confirmar la presencia de ácaros recomendó una pequeña lupa adaptable al celular.
La salida pasa por medir antes de tratar: monitoreo de tropas para las lombrices y raspaje confirmatorio, con control posterior, para la sarna.



