Datos de la RECSO muestran una ganancia genética de 25 a 30 kilos por hectárea por año en la zona núcleo. La red genera información para elegir cultivares según cada ambiente.
La incorporación de nuevos cultivares constituye una herramienta para mejorar la productividad de la soja. Durante la Jornada de Actualización INTA-CREA 2026, realizada en la EEA INTA Marcos Juárez, Cristian Vissani, coordinador de la Red Nacional de Cultivares de Soja (RECSO), presentó resultados sobre el comportamiento de variedades en diferentes ambientes productivos.
A partir del análisis de la información generada durante los últimos 25 años, la red estimó para la zona núcleo una tasa de ganancia genética de entre 25 y 30 kilos por hectárea por año. Además, Vissani señaló que las nuevas variedades pueden presentar incrementos de rendimiento de entre 3% y 7% respecto de materiales anteriores, aunque su desempeño depende de las condiciones y del sistema productivo.
La RECSO trabaja junto con el INTA, la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) y empresas del sector. Su alcance nacional permite evaluar los cultivares en múltiples ambientes y analizar aspectos como rendimiento, estabilidad y adaptación. Cada año se realizan más de 350 ensayos comparativos en decenas de localidades, con más de 100 cultivares evaluados y entre 15.000 y 17.000 datos parcelarios.
Para la subregión que comprende el sudeste de Córdoba, sur de Santa Fe y norte de Buenos Aires, la campaña analizada presentó condiciones favorables. En los 22 ambientes evaluados por la RECSO, la mayoría de los ensayos superó los 4.000 kilos por hectárea y el promedio se ubicó alrededor de los 4.500 kilos. En Marcos Juárez, uno de los ensayos alcanzó más de 6.100 kilos por hectárea.
Los datos de CREA también reflejaron el buen desempeño de la campaña. En soja de primera se obtuvo un promedio de 5.128 kilos por hectárea, un 25% superior al promedio histórico, mientras que la soja de segunda alcanzó valores cercanos a los registros históricos.
Vissani destacó que la elección de una variedad no debe depender únicamente de su rendimiento en una campaña. Para tomar decisiones recomendó analizar información de varios años y ambientes, además de considerar grupo de madurez, ciclo, estabilidad, comportamiento sanitario, altura de planta y resistencia al vuelco.
La información generada por la RECSO busca que productores y asesores puedan seleccionar los materiales mejor adaptados a cada establecimiento. En ese sentido, el especialista remarcó la conveniencia de utilizar los resultados regionales y de varias campañas para planificar la elección de cultivares de cara al ciclo 2026/27.
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