El SENASA advierte sobre Pilosella officinarum, una especie exótica que desplaza la vegetación nativa y reduce la productividad forrajera, con presencia en Tierra del Fuego.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) reforzó las acciones de prevención y vigilancia sobre Pilosella officinarum, una maleza invasora originaria de Eurasia que puede comprometer la productividad y biodiversidad de los pastizales naturales. La especie está clasificada como plaga cuarentenaria presente y su impacto adquiere particular relevancia en la estepa de Tierra del Fuego.
Conocida también como pilosella o vellosilla, se trata de una planta herbácea cuyas hojas crecen próximas al suelo formando una roseta. Su capacidad de expansión está asociada a la producción de tallos rastreros que enraízan y permiten formar parches continuos, capaces de competir directamente con la vegetación nativa.
Una vez establecida, la maleza ocupa espacio y limita el ingreso de luz, dificultando la germinación y el establecimiento de especies forrajeras y la regeneración de arbustos autóctonos. A esto se suma la competencia por agua y nutrientes debido a su capacidad para aprovechar la humedad superficial y los minerales disponibles en el suelo.
La presencia de Pilosella officinarum también puede modificar las condiciones del suelo mediante la acidificación de la capa donde se desarrolla. Al mismo tiempo, sus pelos y su baja calidad nutricional hacen que el ganado tienda a evitar su consumo, aumentando la presión de pastoreo sobre otras especies.
Impacto sobre la producción ganadera
Esta combinación de factores favorece un reemplazo progresivo de la vegetación original y puede provocar una disminución tanto de la diversidad biológica como de la oferta forrajera disponible para los animales.
El problema adquiere especial importancia en los ambientes de la estepa patagónica. Su lenta capacidad de recuperación y la dependencia de los pastizales naturales para sostener la ganadería ovina y bovina hacen que el avance de especies invasoras represente un desafío productivo y ambiental.
Frente a este escenario, el Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo de Plagas (Sinavimo) del SENASA recopila y actualiza información sobre la presencia y distribución de plagas que afectan a los vegetales en la Argentina. Estos datos permiten establecer el estatus fitosanitario del país y actuar ante nuevas detecciones.
La importancia de detectar y comunicar
El organismo sanitario remarcó la necesidad de informar cuando se detecte una posible plaga en un área donde anteriormente no estaba presente o cuando aparezca en un ambiente diferente al habitual. La comunicación temprana permite evaluar la situación y, cuando corresponda, implementar medidas para limitar su dispersión.
La vigilancia no queda restringida a organismos oficiales. Productores agropecuarios, investigadores y ciudadanos pueden colaborar informando posibles nuevas detecciones de Pilosella officinarum al SENASA, especialmente en zonas donde no existían antecedentes de la especie.
La prevención y el monitoreo temprano se convierten así en herramientas centrales para evitar nuevos focos y reducir el riesgo de expansión de esta maleza. El objetivo es preservar los pastizales naturales, sostener su capacidad productiva y proteger la biodiversidad frente al avance de una especie invasora con capacidad para modificar los ambientes que coloniza.



