Oscar, Luisina, Laureano y Fernando Moncho repasaron la evolución de la empresa familiar, los desafíos del recambio generacional y el impacto de la tecnología en el agro.
Con aproximadamente 50 años de trayectoria, Alberto Moncho e Hijos se consolidó como una empresa familiar vinculada con la producción agropecuaria, la comercialización de granos y los servicios para el campo. En una entrevista para la sección Quién Es, del stream Charly y la Fábrica de Noticias de Campo, Oscar Moncho, sus hijos Luisina y Laureano, y su sobrino Fernando repasaron la historia de la firma, su crecimiento y los desafíos de sostener el proyecto a través de distintas generaciones.
Oscar recordó que la actividad comenzó con su padre, Alberto Moncho, trabajando como contratista en campos de terceros. Posteriormente, junto con sus hijos Oscar y Javier, la empresa avanzó hacia la explotación de campos bajo distintas modalidades, incorporó parcelas propias y amplió sus actividades. Con el tiempo sumó comercialización de granos, transporte, acopio y otros servicios, hasta conformar una estructura empresarial que actualmente integra diferentes áreas del negocio agropecuario.
La incorporación de la tercera generación representó una nueva etapa. Fernando, ingeniero agrónomo, se desempeña principalmente en la producción y el manejo de maquinaria agrícola; Luisina aporta su experiencia en administración y gestión empresarial, mientras que Laureano participa en la coordinación de las distintas actividades comerciales y productivas. Cada uno destacó la importancia de asumir responsabilidades específicas, trabajar en equipo y mantener una visión compartida sobre el futuro de la firma.
Uno de los principales temas abordados fue la transformación tecnológica del sector. Los entrevistados señalaron que durante los últimos años la maquinaria agrícola incorporó sistemas electrónicos capaces de transmitir información en tiempo real sobre siembra, rendimiento y funcionamiento de los equipos. También destacaron la utilización de herramientas digitales y aplicaciones de inteligencia artificial para analizar ambientes productivos y mejorar las decisiones sobre densidad de siembra y fertilización.
Luisina remarcó que el recambio generacional también implicó modificar formas tradicionales de trabajo e incorporar nuevas herramientas de comunicación, administración y comercialización. En ese proceso, reconoció que existen diferencias de criterios, aunque consideró que el intercambio de experiencias y conocimientos permite encontrar mejores soluciones. La empresa cuenta actualmente con alrededor de 38 trabajadores distribuidos entre sus distintas actividades y dispone de una sucursal en San Antonio de Areco.
Por su parte, Laureano explicó que el crecimiento de la firma plantea nuevos desafíos organizativos, especialmente en la coordinación entre producción, ganadería, comercialización de insumos, acopio y logística. A esto se suman las dificultades propias de la actividad agropecuaria, como las condiciones climáticas, los imprevistos mecánicos y la necesidad de sostener un funcionamiento continuo durante buena parte del año.
Otro de los aspectos destacados fue la creciente participación femenina en el sector agropecuario. Los integrantes de la familia coincidieron en que los avances tecnológicos facilitaron la incorporación de mujeres a diferentes tareas productivas, técnicas y comerciales, ampliando las oportunidades dentro de una actividad históricamente vinculada con el trabajo masculino.
Finalmente, Oscar Moncho dejó un mensaje centrado en el diálogo y la continuidad familiar. Señaló que uno de los principales deseos de su padre era que las siguientes generaciones pudieran sostener y desarrollar la empresa. Con esa premisa, la familia busca mantener vigente un proyecto que comenzó hace cinco décadas y que hoy enfrenta el desafío de seguir creciendo sin perder sus raíces.



