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Pastoreo rotatinuo: una estrategia para aumentar la producción de carne por hectárea

El INTA Corrientes evalúa un sistema que optimiza el aprovechamiento del forraje. En 2026 alcanzó 131 kilos de carne por hectárea, frente a un promedio histórico de 90 kilos.

El manejo eficiente de las pasturas constituye uno de los principales desafíos para mejorar la productividad ganadera. En este contexto, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Corrientes avanza en la evaluación del pastoreo rotatinuo, una tecnología de proceso desarrollada en Brasil que busca incrementar la producción de carne mediante un mejor aprovechamiento de los recursos forrajeros.

El sistema combina características del pastoreo rotativo y del continuo, con el objetivo de mantener una estructura del pasto que facilite el consumo de los animales y favorezca la recuperación de las plantas. Para lograrlo, se ajustan las alturas de ingreso y salida, la carga animal y los tiempos de permanencia en cada parcela.

Los resultados obtenidos en la Estación Experimental Agropecuaria INTA Corrientes muestran el potencial de esta estrategia. Durante 2026, la producción alcanzó los 131 kilogramos de carne por hectárea, frente a un promedio de 90 kilogramos registrado durante la última década.

Desde el organismo aclararon que este desempeño forma parte de un planteo integral que también contempla aspectos sanitarios, genéticos y la disponibilidad de agua, además del manejo de las pasturas.

Una tecnología que busca mejorar el consumo animal

El pastoreo rotatinuo fue desarrollado en Brasil a partir de investigaciones encabezadas por Paulo César de Faccio Carvalho, de la Universidad Federal de Río Grande do Sul.

Su principal objetivo es lograr que los animales encuentren una estructura forrajera que les permita consumir una mayor cantidad de alimento en menos tiempo y con un menor gasto de energía.

Alejandro Socas, coordinador de la región CREA Litoral Norte, explicó que esta tecnología incorpora del pastoreo rotativo la organización de los potreros y la planificación de los movimientos de la hacienda.

Del sistema continuo, en tanto, toma el concepto de mantener una oferta de forraje que favorezca bocados de mayor tamaño y una elevada tasa de consumo.

La combinación de ambos enfoques permite diseñar estrategias adaptadas a diferentes establecimientos, sin depender de un único esquema de subdivisión o tamaño de parcelas.

Una experiencia que despertó interés entre productores CREA

El interés por conocer esta tecnología llevó a 84 integrantes de la región CREA Litoral Norte a realizar un viaje técnico a Brasil durante 2026.

En esa oportunidad, los productores visitaron establecimientos donde se aplica el pastoreo rotatinuo y analizaron sus posibilidades de implementación en sistemas ganaderos argentinos.

Luis Gándara, profesional del INTA Corrientes, acompañó la recorrida y destacó que la estación experimental ya desarrollaba experiencias vinculadas con este enfoque.

Posteriormente, integrantes de la Mesa de Asesores de CREA visitaron las instalaciones del INTA para observar los ensayos y conocer los resultados obtenidos.

La experiencia también fue presentada durante una jornada ganadera realizada en septiembre, organizada por el INTA Corrientes junto con la región CREA Litoral Norte.

El encuentro incluyó recorridas a campo y actividades vinculadas con la cría bovina, la recría, las pasturas y las estrategias de pastoreo.

La altura del pasto, una de las claves

Uno de los principios fundamentales del pastoreo rotatinuo es determinar el momento adecuado para que los animales ingresen a una parcela y cuándo deben retirarse.

Gándara explicó que estas decisiones dependen de la estructura y del estado de desarrollo del recurso forrajero.

En las pasturas implantadas, el manejo puede organizarse a partir de alturas de entrada y salida previamente definidas.

En los pastizales naturales, en cambio, el criterio resulta más complejo debido a la diversidad de especies, formas de crecimiento y estados fenológicos presentes.

En los ambientes estudiados por el INTA Corrientes se identificaron más de 200 especies vegetales, con características diferentes que influyen sobre la manera en que los animales consumen el forraje.

El objetivo es mantener una estructura que facilite la cosecha del pasto y reduzca el tiempo que la hacienda necesita dedicar a seleccionar el alimento.

Diferentes alturas según el recurso forrajero

Los investigadores explicaron que no existe una altura única que pueda aplicarse a todas las pasturas.

En determinados pastizales naturales, los estudios identificaron que una altura de entre 11 y 12 centímetros favorece la máxima tasa de consumo animal.

En especies como Brachiaria brizantha o setaria, los valores óptimos pueden ubicarse entre 30 y 40 centímetros.

Estas diferencias muestran la necesidad de adaptar el manejo a las características de cada recurso.

Cuando el pasto supera su estado óptimo de desarrollo, aumenta la proporción de material maduro y puede disminuir su calidad nutricional.

En esas condiciones, los animales necesitan seleccionar más el alimento, lo que puede limitar la cantidad consumida y afectar las ganancias de peso.

Por este motivo, el sistema busca intervenir antes de que la estructura del forraje pierda sus condiciones favorables.

Un semáforo para decidir cuándo pastorear

Para facilitar la aplicación de estos criterios, el INTA Corrientes utiliza postes de referencia pintados con tres colores, que permiten identificar visualmente el estado de la pastura.

Gándara explicó que estos indicadores funcionan de manera similar a un semáforo y sirven como guía para el personal encargado del manejo diario.

El sistema establece tres referencias:

  • Verde: indica el rango de altura adecuado para ingresar con los animales.
  • Amarillo: señala que el pasto avanzó demasiado en su madurez y comienza a perder calidad.
  • Rojo: marca la altura mínima del remanente, por debajo de la cual no debería continuar el pastoreo.

Estos postes se distribuyen en diferentes sectores de los potreros para facilitar las observaciones y orientar las decisiones.

De esta manera, los responsables del establecimiento pueden ajustar los movimientos de la hacienda según la condición real del forraje, sin depender exclusivamente de calendarios rígidos.

Cuidar el remanente para favorecer el rebrote

Otro aspecto central del pastoreo rotatinuo es conservar una cantidad suficiente de hojas después del consumo animal.

El remanente permite que las plantas mantengan su actividad fotosintética y continúen creciendo sin necesidad de utilizar inicialmente sus reservas para reconstruir el área foliar perdida.

Cuando el pastoreo es demasiado intenso, las plantas necesitan destinar recursos a recuperar las hojas antes de retomar su ritmo normal de crecimiento.

Por este motivo, el sistema busca encontrar un equilibrio entre la cantidad de forraje consumido y la capacidad de recuperación de la pastura.

Los especialistas destacan que el momento óptimo de utilización suele coincidir con una etapa en la que la planta comienza a reducir su ritmo de crecimiento y, al mismo tiempo, presenta una estructura favorable para el consumo animal.

Esta coincidencia permite mejorar tanto la eficiencia de cosecha del forraje como la producción futura de la pastura.

Ajustar la carga animal según la estación

La aplicación del pastoreo rotatinuo también requiere considerar las variaciones estacionales en la producción de pasto.

En el nordeste argentino, las especies megatérmicas concentran gran parte de su crecimiento durante la primavera, el verano y el otoño, mientras que reducen su actividad en invierno.

Esta dinámica obliga a modificar la carga animal y los tiempos de permanencia según la disponibilidad y el estado del recurso.

En determinados momentos, una mayor carga durante períodos breves puede contribuir a reducir la acumulación de material envejecido y favorecer la aparición de nuevos rebrotes.

El manejo también puede complementarse con prácticas como el uso de rastra, rolo o quemas prescriptas, de acuerdo con las características del pastizal y los objetivos del establecimiento.

La finalidad es mantener una estructura forrajera adecuada durante los sucesivos ciclos de pastoreo.

Cinco años de evaluaciones a campo

El INTA Corrientes acumula cinco años de investigaciones sobre la aplicación de este enfoque en diferentes recursos forrajeros, entre ellos braquiaria, raigrás y avena.

Los ensayos utilizan grupos de animales sometidos a distintos esquemas de manejo, con mediciones de producción de pasto y respuesta animal.

Para determinar la disponibilidad y el crecimiento del forraje se emplean jaulas de exclusión, que permiten evaluar la producción sin interferencia del pastoreo.

Los cortes se realizan de acuerdo con el estado de desarrollo de las plantas y no mediante intervalos fijos.

Según las condiciones de humedad del suelo y las precipitaciones, los períodos de evaluación pueden variar entre 60, 75 y 90 días.

Además, los investigadores realizan pesadas mensuales de los animales para registrar las ganancias de peso y relacionarlas con las estrategias de manejo utilizadas.

Este procedimiento permite comparar los resultados de diferentes tratamientos y cuantificar su impacto en términos de kilogramos de carne producidos por hectárea.

De 70 a más de 130 kilos de carne por hectárea

Los resultados obtenidos muestran diferencias importantes entre los sistemas tradicionales y aquellos que incorporan un manejo más preciso de la estructura forrajera.

Según las experiencias presentadas, un planteo convencional, sin ajustes específicos de la oferta y de la condición del pastizal, puede registrar producciones de entre 60 y 70 kilogramos de carne por hectárea.

Con la implementación del pastoreo rotatinuo, esos valores pueden acercarse a los 130 kilogramos, mientras que algunas experiencias alcanzaron producciones de entre 170 y 200 kilogramos por hectárea.

Los especialistas consideran que esta diferencia representa una oportunidad para mejorar la productividad mediante cambios en la organización y utilización de los recursos disponibles.

Entre las metas planteadas se encuentra superar los 100 kilogramos de carne por hectárea al año en sistemas de cría y alcanzar más de 500 kilogramos en determinados planteos con pasturas megatérmicas.

Sin embargo, remarcan que los resultados dependen de las condiciones de cada establecimiento y de la correcta aplicación de los criterios de manejo.

Una tecnología que requiere capacitación

A diferencia de otras innovaciones que pueden incorporarse mediante la compra de insumos o equipamiento, el pastoreo rotatinuo es una tecnología de proceso.

Esto significa que su adopción depende principalmente del conocimiento, la observación y la capacidad para tomar decisiones ajustadas a las condiciones del campo.

Los investigadores destacan que no existe una receta única para todos los establecimientos.

La altura óptima, la carga animal, la duración del pastoreo y la frecuencia de los movimientos deben definirse según el recurso forrajero, la estación del año y los objetivos productivos.

Por este motivo, el INTA trabaja en actividades de capacitación destinadas a productores, asesores, encargados y personal de campo.

El aprendizaje requiere recorridas frecuentes, evaluación de resultados y ajustes permanentes de las estrategias utilizadas.

También deben considerarse aspectos como el tamaño de los potreros, la infraestructura disponible, las aguadas, la genética y la sanidad de los rodeos.

Producir más carne aprovechando mejor el pasto

La experiencia desarrollada por el INTA Corrientes muestra que una mejora en la organización del pastoreo puede contribuir a incrementar la producción de carne sin depender exclusivamente de una mayor oferta de insumos.

El enfoque propone observar la relación entre el crecimiento de las plantas y el comportamiento alimenticio de los animales para definir el momento más conveniente de utilización del forraje.

En lugar de establecer movimientos basados únicamente en tiempos predeterminados, el pastoreo rotatinuo prioriza la condición de la pastura y su capacidad de sostener elevados niveles de consumo y recuperación.

Los resultados obtenidos en Corrientes, junto con las experiencias desarrolladas en Brasil, muestran el potencial de esta estrategia para diferentes regiones ganaderas argentinas.

Con producciones que en 2026 alcanzaron los 131 kilogramos de carne por hectárea en la experiencia del INTA Corrientes, el pastoreo rotatinuo se presenta como una alternativa para mejorar la eficiencia de los sistemas ganaderos a partir de un manejo más preciso de los recursos forrajeros.

Fuente: https://www.contenidoscrea.org.ar/ganaderia/pastoreo-rotatinuo-una-estrategia-producir-mas-carne-hectarea-n5328637

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