Especialistas analizaron el impacto de la resistencia antimicrobiana y destacaron alternativas que permiten mantener la productividad reduciendo el uso de antibióticos promotores de crecimiento.
La creciente preocupación mundial por la resistencia antimicrobiana está impulsando una transformación en los sistemas de producción ganadera. Durante una jornada organizada por la Comisión de Ganadería de CREA Sudoeste, el médico veterinario Claudio Cabral, director técnico de Nutrición Animal para Latinoamérica de Silva Team, analizó la evolución del uso de antibióticos promotores de crecimiento y las alternativas que hoy permiten producir carne de manera más sustentable.
El especialista explicó que, durante décadas, los antibióticos promotores fueron una herramienta clave para mejorar la eficiencia de los sistemas intensivos de producción, al reducir enfermedades subclínicas y optimizar la conversión alimenticia. Sin embargo, el uso prolongado de estos compuestos favoreció la aparición de bacterias resistentes, un fenómeno que hoy representa uno de los principales desafíos para la salud pública y la producción animal a nivel global.
Cabral remarcó la importancia de diferenciar el empleo terapéutico de los antibióticos —cuando existe una enfermedad diagnosticada— de su utilización cotidiana como promotores de crecimiento. Según indicó, una parte importante de los antibióticos producidos en el mundo se destina a la producción animal y una elevada proporción se utiliza con fines no terapéuticos, situación que acelera la aparición y diseminación de microorganismos resistentes. Además, advirtió que esta resistencia puede transmitirse entre distintas especies bacterianas, incrementando la complejidad del problema.
Durante la exposición también repasó las experiencias internacionales que avanzan hacia sistemas con menor uso de estos productos. Recordó que Dinamarca y posteriormente toda la Unión Europea prohibieron los antibióticos promotores de crecimiento, demostrando que es posible sostener la producción reduciendo significativamente el consumo total de antimicrobianos. En la región, Brasil también comenzó a restringir el uso de algunos principios activos para adecuarse a las exigencias de los mercados internacionales.
Como alternativa, el especialista presentó distintas tecnologías y aditivos nutricionales con resultados comprobados. Entre ellas mencionó productos a base de taninos naturales, cuyos ensayos mostraron mejoras en la ganancia de peso, la conversión alimenticia y el control de parásitos, sin necesidad de recurrir a antibióticos promotores. Asimismo, destacó estudios internacionales que evidencian respuestas productivas iguales o superiores a las obtenidas con monensina en sistemas de engorde a corral.
Para Cabral, la transición hacia modelos de producción con menor dependencia de antibióticos ya está en marcha y constituye un desafío estratégico para la ganadería. En ese contexto, sostuvo que la incorporación de nuevas herramientas nutricionales, el manejo sanitario y la mejora de las prácticas productivas permitirán mantener altos niveles de eficiencia, al tiempo que contribuirán a preservar la eficacia de los antimicrobianos para la salud animal y humana.



