Especialistas del INTA destacan que estos equipos permiten realizar aplicaciones más precisas, optimizar el uso de insumos y trabajar en ambientes donde la maquinaria convencional presenta limitaciones.
Los drones aplicadores se consolidan como una herramienta de creciente importancia para la agricultura, gracias a su capacidad de realizar intervenciones precisas y operar en sectores donde el ingreso de maquinaria terrestre resulta complejo o directamente imposible. Su incorporación amplía las posibilidades de manejo en distintos sistemas productivos y abre nuevas oportunidades para mejorar la eficiencia en el uso de los insumos.
Especialistas del INTA Marcos Juárez señalaron que una de las principales ventajas de esta tecnología es la posibilidad de efectuar aplicaciones localizadas y con dosis variables, adaptándose a las necesidades específicas de cada ambiente. Además, permiten ingresar a lotes con exceso de humedad o terrenos difíciles sin provocar daños sobre los cultivos ni generar problemas de compactación del suelo, una situación frecuente con los equipos tradicionales.
Otra de las fortalezas de estos drones radica en su capacidad para trabajar a partir de mapas de prescripción o delimitaciones realizadas desde el control remoto. De esta manera, es posible tratar únicamente los sectores que realmente requieren intervención, como manchones de malezas, cabeceras o áreas con problemas puntuales, favoreciendo un uso más racional de los productos fitosanitarios y una mayor eficiencia en las aplicaciones.
El potencial de esta tecnología no se limita al control sanitario de los cultivos. También ofrece soluciones para la siembra de cultivos de servicio antes de la cosecha del cultivo principal, la implantación de pasturas en terrenos con pendientes pronunciadas y diversas tareas en economías regionales y sistemas frutales, donde facilita las labores sobre las copas de los árboles o en ambientes de difícil acceso para otras maquinarias.
Desde el INTA remarcan que la incorporación de estos equipos requiere capacitación y una adecuada planificación para integrarlos dentro de una estrategia de manejo productivo. En ese sentido, el organismo trabaja con distintos modelos de drones destinados tanto a aplicaciones específicas como al monitoreo de cultivos, además de impulsar la Red de Drones, un espacio que reúne experiencias de distintas regiones del país para validar tecnologías, generar información técnica y promover un uso seguro y eficiente de estas herramientas en la producción agropecuaria.
Esta tecnología también fue una de las protagonistas de la participación del INTA en la 138.ª Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional, donde los visitantes conocieron de cerca el funcionamiento de un dron aplicador y descubrir las múltiples posibilidades que ofrece para una agricultura cada vez más precisa, eficiente y sustentable.



