Especialistas de la REM de Aapresid analizaron cómo las formulaciones, la calidad del agua y el orden de carga pueden definir la eficacia y seguridad de una aplicación.
La compatibilidad entre productos fitosanitarios puede marcar la diferencia entre una aplicación eficiente y un tratamiento con problemas de estabilidad o bajo control biológico. En un nuevo episodio de “Integrando Manejos”, el podcast de la Red de Manejo de Plagas de Aapresid (REM), especialistas analizaron los factores que intervienen en la preparación de los caldos de pulverización.
Hugo March, químico con más de 30 años de experiencia en la industria de fitosanitarios, explicó que una formulación no está compuesta únicamente por el ingrediente activo. También incorpora distintos formulantes destinados a mantener estable el producto, favorecer su mezcla con agua, mejorar su llegada al objetivo y ofrecer mayor seguridad durante la manipulación y aplicación.
El especialista advirtió que dos productos con la misma concentración de ingrediente activo pueden comportarse de manera diferente cuando se combinan con otros fitosanitarios. Esto se debe a los componentes utilizados en cada formulación, que pueden mejorar la penetración, el mojado o la adherencia, pero también generar incompatibilidades y provocar separación de fases, precipitados o cortes de caldo.
Otro aspecto determinante es la calidad del agua. Factores como dureza y pH pueden modificar la estabilidad de las mezclas y reducir la disponibilidad de algunos principios activos. Por eso, March recomendó analizar el agua antes de corregirla y evitar aplicar protocolos idénticos para diferentes volúmenes de pulverización, especialmente en sistemas de bajo volumen como drones.
El orden de incorporación de los productos también resulta fundamental. Como regla general, se recomienda acondicionar primero el agua, continuar con gránulos y polvos, luego incorporar suspensiones y concentrados emulsionables, seguir con los concentrados solubles y finalizar con los coadyuvantes destinados a mejorar la calidad de aplicación. Sin embargo, el especialista remarcó que cada mezcla debe ser evaluada previamente.
March también recomendó realizar pruebas a pequeña escala antes de aplicar una combinación nueva en grandes superficies. Según explicó, una mezcla físicamente estable no garantiza necesariamente un buen resultado biológico, por lo que ensayar diferentes alternativas permite reducir riesgos y avanzar hacia un proceso de mejora continua en el manejo de malezas y otras plagas.
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