Agroindustria, energía, minería y economía del conocimiento aparecen como los sectores con mayor potencial para aumentar las exportaciones y la generación de divisas durante la próxima década.
La Argentina enfrenta una oportunidad para transformar su perfil exportador durante la próxima década. La agroindustria, la energía, la minería y la economía del conocimiento aparecen como cuatro grandes motores capaces de ampliar la generación de divisas, atraer inversiones y acompañar el crecimiento económico hacia 2035.
Dentro de ese escenario, la agroindustria mantendría un papel central. Las proyecciones plantean como objetivo alcanzar exportaciones por un valor promedio de entre 75.000 y 85.000 millones de dólares hacia 2035. Para conseguirlo será necesario incrementar no solo la producción de granos, sino también fortalecer las cadenas de carnes, lácteos, economías regionales y productos con mayor valor agregado.
A ese crecimiento se sumaría el avance del sector energético, especialmente a partir del desarrollo de Vaca Muerta, junto con la expansión de la minería y la industria del conocimiento. Se trata de actividades con capacidad para incrementar su participación en las ventas externas y generar nuevas inversiones, infraestructura y puestos de trabajo.
El desafío no pasa por establecer una competencia entre esos sectores, sino por aprovechar su complementariedad. El crecimiento simultáneo de los cuatro motores permitiría diversificar la matriz exportadora argentina y fortalecer la capacidad del país para obtener las divisas necesarias para sostener un proceso de desarrollo económico.
Aun con el fuerte crecimiento previsto para la energía y la minería, las estimaciones indican que la agroindustria continuaría siendo el principal complejo exportador argentino. Hacia 2035 podría representar algo más del 50% de las exportaciones nacionales, manteniendo así su peso estratégico dentro de la economía.
Su relevancia, además, excede el ingreso de dólares. La cadena agroindustrial articula producción primaria, industria, servicios, tecnología, transporte y logística, con presencia en gran parte del territorio nacional. Esa característica genera un impacto directo e indirecto sobre el empleo, las inversiones y el desarrollo de las economías regionales.
De esta manera, la Argentina de 2035 podría contar con una estructura exportadora más diversificada, en la que energía, minería y economía del conocimiento aporten una nueva escala de crecimiento, mientras la agroindustria conserve su protagonismo como generadora de divisas, valor agregado, innovación y empleo.
Fuente: https://producirconservando.org.ar/argentina-2035-los-4-motores-de-las-exportaciones/



