El proyecto “Agroclima y Producción” combina sensores, datos meteorológicos e inteligencia artificial para anticipar eventos extremos y reducir pérdidas en pequeños productores.
El INTA San Luis, junto con la Universidad Nacional de San Luis y otras instituciones, desarrolla el proyecto “Agroclima y Producción”, una experiencia que utiliza un invernadero inteligente para anticipar riesgos climáticos y mejorar la toma de decisiones en producciones hortícolas de pequeña escala.
Matías Centeno, jefe de la Agencia de Extensión Rural San Luis del INTA, explicó que el sistema cuenta con sensores de temperatura y humedad y utiliza información de estaciones meteorológicas cercanas. A partir de esos datos se entrenaron modelos de inteligencia artificial capaces de generar alertas con hasta seis horas de anticipación ante ráfagas de viento y temperaturas extremas. La información puede consultarse desde una computadora o mediante una aplicación móvil.
Según Centeno, los primeros resultados muestran un importante impacto productivo. En el módulo donde funciona el proyecto, las pérdidas provocadas por heladas, vientos y otros eventos climáticos habían alcanzado entre el 37 y el 40% durante el año anterior. Con la implementación del sistema, durante el invierno siguiente esas pérdidas se redujeron a cero.
La tecnología fue diseñada con la participación directa de productores, técnicos e investigadores. Además del INTA y la Universidad Nacional de San Luis, intervienen la Asociación Civil Daniel Donovan, la Sociedad Rural de San Luis y el gobierno provincial a través de su red de estaciones meteorológicas.
El próximo objetivo será convertir la experiencia en un paquete tecnológico que pueda adaptarse a otros invernaderos de pequeña escala y diferentes regiones agroclimáticas del país. También se estudia incorporar automatizaciones, como apertura de puertas, calefacción o riego, para responder de manera automática ante las alertas generadas por el sistema.
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