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Soja: cómo ajustar fecha de siembra y grupo de madurez para mejorar el rinde

El INTA analizó cómo combinar fecha de siembra y grupo de madurez según el ambiente, la disponibilidad de agua y la radiación para mejorar el potencial y reducir riesgos en soja.

La elección de la fecha de siembra y el grupo de madurez constituye una decisión clave para definir el potencial de rendimiento de la soja. Así lo explicó el ingeniero agrónomo Marcos Murgio, de la EEA INTA Manfredi, durante la Jornada de Actualización Técnica de Cultivos de Gruesa INTA-CREA realizada en la EEA INTA Marcos Juárez.

El especialista señaló que adelantar la fecha de siembra permite, en ambientes favorables, ubicar el período reproductivo del cultivo en momentos con mayor disponibilidad de radiación. Datos recopilados durante más de 25 campañas en Marcos Juárez muestran una relación entre la radiación interceptada durante las etapas reproductivas y el rendimiento alcanzado.

Sin embargo, sembrar temprano también puede aumentar el riesgo cuando aparecen restricciones hídricas durante el período crítico. Murgio destacó especialmente la etapa comprendida entre R3 y R6, cuando una deficiencia de agua, temperatura o radiación puede afectar fuertemente la generación y fijación de vainas y, en consecuencia, el número final de granos.

Los resultados de ocho campañas para el sur de Santa Fe y sudeste de Córdoba muestran que, en buenos ambientes, adelantar la siembra tiende a incrementar los rendimientos promedio. En zonas con mayor riesgo de estrés hídrico y térmico, en cambio, retrasar moderadamente la implantación puede contribuir a mejorar la estabilidad. No obstante, una vez superados los primeros días de diciembre, el potencial de rendimiento comienza a disminuir con mayor intensidad.

La disponibilidad de agua almacenada en el perfil aparece, por lo tanto, como uno de los principales criterios para definir la estrategia. Un suelo con buena recarga permite asumir fechas más tempranas y buscar mayores potenciales, mientras que un perfil con escasas reservas obliga a adoptar planteos más defensivos. El especialista remarcó que la soja puede extraer agua hasta profundidades cercanas a los dos metros.

En cuanto a los grupos de madurez, para la región analizada los materiales cercanos al grupo IV presentan una buena adaptación general. En ambientes restrictivos, grupos algo más largos pueden aportar capacidad de compensación, aunque extender excesivamente el ciclo tampoco garantiza mejores resultados. Además, cuando se utilizan grupos cortos, especialmente en fechas muy tempranas o tardías, reducir la distancia entre hileras puede mejorar la intercepción de radiación y favorecer el rendimiento.

La recomendación final es integrar todas estas variables y evitar decisiones aisladas. Fecha de siembra, grupo de madurez, agua disponible, características del ambiente y distanciamiento entre hileras deben analizarse conjuntamente para aprovechar el potencial productivo de la soja y disminuir la exposición a situaciones de estrés.

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