Ser Beef integra agricultura y engorde en San Luis. Produce maíz bajo riego y secano y reutiliza el estiércol para abastecer un feedlot con capacidad para 100.000 animales.
Producir alimento para un feedlot con capacidad para 100.000 animales requiere escala, planificación y una fuerte integración entre agricultura y ganadería. Ese es el modelo desarrollado por Ser Beef, empresa integrante del CREA Valle del Conlara, que en el centro de San Luis combina producción de maíz, riego, manejo por ambientes y aprovechamiento del estiércol como fertilizante.
El proyecto comenzó hace 29 años con la adquisición de cinco campos cercanos a Granville y la incorporación progresiva de nuevas superficies a la agricultura. Paralelamente, la firma instaló equipos de riego por pivote central y desarrolló el feedlot, que fue aumentando su capacidad hasta alcanzar los actuales 100.000 animales.
“Es todo hotelería, es decir, la hacienda pertenece a nuestros clientes y nosotros brindamos el servicio de engorde”, explicó Nicolás Ríos Centeno, gerente de Producción Agrícola. La empresa, por lo tanto, no es propietaria de los animales alojados, sino que presta el servicio de alimentación y terminación.
El maíz, en el centro de la estrategia
La superficie agrícola alcanza aproximadamente 13.700 hectáreas, con unas 9.500 destinadas a maíz y algo más de 4.000 a soja. La rotación predominante es maíz-maíz-soja y la proximidad del feedlot convierte al cereal en un cultivo estratégico, ya que prácticamente elimina el costo del transporte hasta los corrales.
Toda la producción de maíz se destina al establecimiento ganadero, mientras que la soja se comercializa. Sin embargo, el volumen propio cubre solamente alrededor de un tercio de las necesidades del feedlot, por lo que Ser Beef también se convirtió en un importante comprador de cereal en la región.
La integración incluye además la producción de silo de maíz y cebada. La superficie destinada a estos recursos se determina cada campaña de acuerdo con las necesidades de alimentación del sistema de engorde.
Pese a funcionar de manera complementaria, agricultura y feedlot son administrados como unidades económicas independientes. El cereal producido se comercializa internamente a valores de mercado, de manera que cada actividad pueda medir sus propios costos y resultados.
Riego para ganar estabilidad
Uno de los pilares agrícolas es el riego. Para la próxima campaña, la empresa proyecta sembrar alrededor de 1.800 hectáreas de maíz bajo esta modalidad, con objetivos de entre 9.000 y 10.000 kg/ha, frente a aproximadamente 6.000 kg/ha obtenidos en secano.
Pero la principal ventaja no pasa únicamente por producir más. Según Ríos Centeno, el coeficiente de variación interanual del rendimiento ronda el 35% en secano como consecuencia de la irregularidad de las lluvias en San Luis. Bajo riego, ese indicador disminuye hasta aproximadamente 12-15%, aportando mayor previsibilidad.
El manejo también cambia. Los maíces irrigados se implantan aproximadamente un mes antes, con mayores densidades, una nutrición nitrogenada más elevada y materiales diferentes de los utilizados en secano. Además, toda la superficie se encuentra ambientada y se trabaja con siembra variable.
Del corral nuevamente al suelo
Otro componente fundamental del modelo es la utilización del estiércol generado por el feedlot. Desde hace ocho años, el material se distribuye sobre los lotes agrícolas como fuente de nutrientes, permitiendo reducir significativamente la utilización de fertilizantes minerales.
Los mayores impactos se observaron en los niveles de fósforo y zinc, aunque el estiércol también aporta azufre, boro y otros nutrientes. Actualmente, la empresa compra principalmente urea y estima que el costo de la fertilización orgánica representa aproximadamente un tercio de lo que implicaría adquirir esos nutrientes en el mercado.
La cantidad generada supera incluso la capacidad de utilización de las 13.700 hectáreas agrícolas. Por ese motivo, cinco establecimientos vecinos también retiran estiércol sin costo para utilizarlo como fertilizante. La aplicación se realiza durante el invierno mediante equipos esparcidores con capacidad cercana a las 20 toneladas.
Según Ríos Centeno, la materia orgánica de los suelos pasó aproximadamente de 1,1% a 1,2% durante los años de agricultura continua. Aunque el incremento es gradual, destacó que los niveles no disminuyeron y consideró que los suelos se encuentran actualmente en mejores condiciones que cuando comenzó el proyecto.
El costo energético limita el uso del riego
A pesar de disponer de 34 pivotes con capacidad para cubrir alrededor de 3.500 hectáreas, durante esta campaña Ser Beef utilizará solamente 20. La decisión responde al aumento de los costos operativos y a las diferencias de rentabilidad entre los equipos.
El costo promedio del riego ronda los 1,35 dólares por milímetro aplicado y la energía representa aproximadamente el 51% del total. Los pivotes ubicados cerca del río Quinto son los más eficientes, mientras que aquellos alejados del curso de agua o situados en sectores elevados requieren mayor bombeo y consumo energético.
Por este motivo, la empresa decidió concentrar la producción en los 20 equipos con menores costos y mantener detenidos los otros 14. La situación llevó también a evaluar alternativas para reducir el peso de la energía dentro de la estructura productiva.
Una de las opciones estudiadas es la instalación de paneles solares. El proyecto todavía se encuentra en evaluación y, en principio, no contempla baterías debido a su elevado costo. Esto implicaría regar solamente durante las horas con radiación solar, una decisión que podría reducir el potencial productivo pero también disminuir los gastos energéticos.
Con casi tres décadas de evolución, el sistema de Ser Beef muestra una integración en la que el maíz alimenta al feedlot y los residuos del engorde regresan a los lotes como nutrientes. El desafío pasa ahora por sostener esa complementariedad mientras se busca mayor eficiencia en el uso del agua, la energía y los recursos productivos.



