El SENASA aprobó los primeros revestimientos internos libres de bisfenol A para tambores de miel, permitiendo al sector apícola cumplir con las nuevas exigencias sanitarias de la Unión Europea.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) autorizó sanitariamente los primeros barnices libres de bisfenol A (BPA) destinados al revestimiento interno de tambores metálicos utilizados para la exportación de miel a la Unión Europea. La medida representa un avance para la cadena apícola argentina, que contará con envases adaptados a las nuevas condiciones exigidas por uno de sus principales mercados.
La decisión responde a la entrada en vigencia del Reglamento (UE) 2024/3190 de la Comisión Europea, que prohíbe el uso de bisfenol A y otros compuestos similares en determinados materiales destinados a estar en contacto con alimentos. A partir de esta normativa, los envases empleados para comercializar miel en ese bloque deben incorporar revestimientos internos que no contengan esta sustancia.
Con el objetivo de facilitar la adecuación del sector a las nuevas disposiciones, el SENASA llevó adelante la evaluación técnica y sanitaria de los primeros barnices que cumplen con los estándares establecidos por la legislación europea. Tras verificar su aptitud, el organismo otorgó la correspondiente autorización para su utilización en tambores destinados a contener miel con destino a exportación.
Desde el organismo destacaron que el control de los materiales que entran en contacto con los alimentos resulta fundamental para garantizar la inocuidad de los productos, preservar sus características organolépticas y minimizar riesgos comerciales. Para ello, las evaluaciones contemplan la composición de los materiales, ensayos de migración, límites específicos para las sustancias autorizadas y mecanismos de trazabilidad.
La disponibilidad de estos nuevos revestimientos permitirá que los exportadores argentinos continúen abasteciendo al mercado europeo sin inconvenientes regulatorios, fortaleciendo la competitividad de la miel nacional y reduciendo el impacto de los cambios normativos sobre la actividad apícola.
Con esta autorización, Argentina suma una herramienta clave para sostener el acceso a uno de los destinos más importantes para sus exportaciones de miel. Al mismo tiempo, la medida refuerza el compromiso del sistema sanitario nacional con la actualización permanente de los estándares de calidad e inocuidad exigidos por los mercados internacionales.



