Referentes de sectores estratégicos analizaron en la Expo Rural el potencial productivo argentino y coincidieron en la necesidad de combinar inversiones, exportaciones y generación de empleo.
El agro podría dejar de ser el principal sostén de las exportaciones argentinas para compartir ese protagonismo con la energía, la minería y la economía del conocimiento. Esa fue una de las principales conclusiones del Coloquio Empresarial realizado en la Exposición Rural de Palermo, donde referentes de sectores estratégicos analizaron las oportunidades económicas para la próxima década.
Del encuentro participaron Horacio Marín, presidente y CEO de YPF; Roberto Cacciola, presidente de Minera Santa Cruz y de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM); Federico Boglione, presidente de Los Lazos-La Sibila; y Víctor Valle, CEO de Pieper AI. El cierre estuvo a cargo del viceministro de Economía, José Luis Daza, quien posteriormente mantuvo un intercambio con el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino.
“Nos pone muy contentos ver que el campo no va a ser el único en empujar el país”, sostuvo Pino. Para el titular de la SRA, el crecimiento simultáneo de diferentes actividades permitirá complementar al agro en la generación de divisas, inversiones y empleo, además de generar nuevas oportunidades de integración entre los sectores.
Desde la actividad energética, Marín destacó las inversiones realizadas por YPF durante los últimos años y planteó la necesidad de sostener una estrategia de largo plazo. Según las proyecciones presentadas, la compañía apunta a generar unos 40.000 puestos de trabajo permanentes durante la próxima década y alcanzar exportaciones superiores a los 25.000 millones de dólares anuales a partir de 2031.
La minería también proyecta una fuerte expansión. Cacciola afirmó que Argentina comenzó a consolidarse como destino para nuevas inversiones y estimó que el sector podría superar los 35.000 millones de dólares anuales en exportaciones hacia 2035. En ese escenario, consideró que la actividad tendrá un papel cada vez más importante en la generación de empleo y divisas.
Desde el agro, Boglione destacó la necesidad de profundizar la cooperación tanto dentro de las cadenas productivas como con otras actividades económicas. El empresario señaló que las compañías agropecuarias consiguieron importantes avances individuales, pero consideró necesario contar con mejores condiciones generales para transformar ese crecimiento en mayores niveles de producción y exportación.
La economía del conocimiento completa este nuevo mapa productivo. Valle recordó que actualmente constituye el tercer complejo exportador del país y estimó que existe una oportunidad concreta de incrementar sus ventas externas en alrededor de un 50%. Además, destacó que la disponibilidad argentina de energía y minerales representa una ventaja estratégica frente a las crecientes demandas de la industria tecnológica.
Durante el cierre, Daza repasó los lineamientos del programa económico del Gobierno y destacó el papel histórico del sector agropecuario. Entre los desafíos pendientes mencionó la continuidad del proceso de desregulación, una mayor integración internacional, la reducción de obstáculos al comercio exterior y el sostenimiento del equilibrio fiscal y de la política destinada a reducir la inflación.
El viceministro también cuestionó la actual estructura tributaria y planteó la necesidad de avanzar en una reforma que reduzca impuestos que afectan a la producción y la inversión, entre ellos retenciones, Ingresos Brutos y tasas municipales. Según expresó, consolidar esos cambios será fundamental para impulsar una nueva etapa de crecimiento.
Al finalizar el Coloquio, Pino proyectó una Argentina en la que el desarrollo deje de estar asociado solamente al potencial y pueda reflejarse en resultados concretos. La expectativa planteada en Palermo es que, durante la próxima década, agro, energía, minería y tecnología se complementen como motores de producción, exportaciones, inversiones y empleo.



