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El Niño obliga a ajustar el manejo para aprovechar el agua y reducir riesgos

Con perfiles cargados y un escenario húmedo, productores de Aapresid ajustan siembras, fertilización, malezas y sanidad para aprovechar el agua sin quedar expuestos a los excesos.

Después de varias campañas condicionadas por la falta de agua, buena parte de las regiones agrícolas argentinas enfrenta un escenario diferente. Los perfiles presentan importantes reservas y los pronósticos anticipan condiciones asociadas a El Niño durante la primavera y el verano. Frente a este panorama, productores de distintas Regionales de Aapresid comenzaron a adaptar sus estrategias para aprovechar el mayor potencial productivo sin perder de vista los riesgos de excesos hídricos.

La campaña anterior dejó algunas señales. En Entre Ríos, Daniel Sangoy, productor de la Regional Paraná, recordó que las lluvias de fines del verano y otoño complicaron incluso la cosecha de soja por falta de piso. En Villa Trinidad, Santa Fe, Sebastián Prato destacó una recarga excepcional de los perfiles, situación que favoreció una mayor superficie de cultivos invernales, aunque advirtió que los ambientes bajos estarán más expuestos a anegamientos.

Una situación similar se observó en el oeste bonaerense. Juan Pablo Martín, de la Regional 9 de Julio, señaló que los excesos pueden provocar importantes pérdidas de rendimiento en sectores cercanos a ojos de agua. Por ese motivo, una de las principales conclusiones es que la mayor disponibilidad hídrica representa una oportunidad, pero requiere diferenciar las decisiones según cada ambiente.

El manejo de malezas será otro aspecto relevante. Los productores coinciden en que mantener los lotes ocupados con cultivos constituye una herramienta para reducir la presión de especies problemáticas. La mayor disponibilidad de agua facilita la incorporación de cultivos de invierno y disminuye los períodos prolongados de barbecho, aumentando la competencia por espacio y recursos.

La estrategia química también deberá anticiparse a las lluvias. En Entre Ríos se apunta al solapamiento de herbicidas residuales, priorizando productos con buena persistencia y baja lixiviación. El objetivo es mantener el control incluso cuando la falta de piso impida ingresar al lote en el momento inicialmente previsto.

Los cultivos de servicios tendrán diferentes funciones según la región. En Entre Ríos pueden adquirir mayor importancia para proteger el suelo frente a la erosión hídrica, ya que la cobertura y las raíces contribuyen a conservar su estructura. En Santa Fe, en cambio, parte de esa superficie está siendo reemplazada por cultivos invernales de renta, mientras que en el oeste bonaerense las dificultades de acceso a los lotes pueden limitar su participación.

El trigo aparece como uno de los cultivos con posibilidades de capitalizar la disponibilidad de agua, aunque el escenario también obliga a incrementar la precisión del manejo. En Entre Ríos se detectaron bajos niveles de nitratos luego de las abundantes lluvias otoñales, por lo que se esperan respuestas importantes a la fertilización con nitrógeno.

Desde la Regional Monte Cristo, en Córdoba, Mariano Carreño señaló que los mayores rindes proyectados deberán estar acompañados por una nutrición equilibrada. Nitrógeno, fósforo, zinc y azufre aparecen entre los nutrientes a considerar para sostener los potenciales que permite un perfil con buena disponibilidad hídrica.

Al mismo tiempo, la humedad incrementa la atención sobre las enfermedades. La elección de variedades con un adecuado comportamiento sanitario será una de las primeras herramientas preventivas, mientras que las aplicaciones de fungicidas dependerán del monitoreo de los lotes y de la evolución de las condiciones ambientales.

Las decisiones también comenzaron a modificar la planificación de los cultivos de verano. En Entre Ríos se estima que la superficie de maíz podría aumentar entre 20% y 30%, favorecida por la disponibilidad de agua. La intención es lograr buenas implantaciones y aprovechar las fechas tempranas, mientras que la soja de segunda podría enfrentar mayores dificultades por las lluvias y la abundante cobertura superficial.

En Santa Fe también se proyectan siembras tempranas de maíz y girasol, dejando buena parte de la soja detrás de los cultivos de invierno. En zonas del oeste bonaerense con antecedentes recientes de excesos, en cambio, prevalece una estrategia más prudente: algunos lotes inicialmente destinados a maíz temprano podrían pasar a fechas tardías y ciertas siembras de soja trasladarse hacia noviembre.

Más allá de las diferencias regionales, el escenario deja tres ejes centrales para el manejo: conocer las particularidades de cada ambiente, intensificar el monitoreo y conservar flexibilidad para modificar las decisiones. En una campaña con abundancia de agua, el desafío no será solamente capturar mayores rindes, sino también administrar los excesos, mantener la accesibilidad de los lotes y actuar en las ventanas que permita el clima.

Fuente: https://www.aapresid.org.ar/es/novedades/6a8f2bc3bf363b315925a3c8

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