Especialistas analizaron nuevas herramientas de diagnóstico y señalaron la necesidad de adecuar la normativa para fortalecer el control y la erradicación de la enfermedad.
Investigadores, médicos veterinarios y empresarios agropecuarios participaron de una jornada técnica sobre tuberculosis bovina organizada por la Comisión de Lechería de CREA. El encuentro permitió analizar los avances registrados en diagnóstico y control de la enfermedad y debatir la necesidad de actualizar el marco normativo vigente.
Sergio Garbaccio, investigador del Instituto de Patobiología-IPVet CICVyA-INTA, presentó los trabajos realizados para mejorar la detección de la enfermedad. Entre ellos se encuentra la evaluación y optimización de una prueba ELISA que podría complementar a la intradermorreacción (IDR), actualmente utilizada como diagnóstico oficial en la Argentina.
La jornada también contó con la participación del asesor veterinario Fernando Martino, quien abordó diferentes metodologías profesionales destinadas al control de la tuberculosis, mientras que el laboratorista Martín Dorronsoro explicó las características y posibilidades de las distintas herramientas diagnósticas disponibles.
Uno de los principales temas del encuentro fue la necesidad de revisar la Resolución 128/2012 y avanzar hacia un Plan Nacional de Control y Erradicación de la Tuberculosis Bovina adaptado al escenario actual. Desde CREA señalaron que durante la última década se produjeron importantes avances tecnológicos y metodológicos que podrían incorporarse a las estrategias sanitarias.
Actualmente, el diagnóstico oficial se basa en la intradermorreacción o prueba de la tuberculina, que evalúa la respuesta inmune celular 72 horas después de la aplicación de un derivado proteico purificado. Los especialistas plantearon la conveniencia de sumar herramientas complementarias, como el interferón gamma y pruebas serológicas ELISA, para aumentar la eficiencia en la identificación de animales positivos.
Otro de los aspectos discutidos fue que la normativa actual aplica criterios similares a establecimientos con situaciones epidemiológicas diferentes. Los participantes consideraron necesario establecer estrategias específicas para tambos con baja prevalencia y aquellos con niveles medios o elevados, en lugar de implementar un único esquema de intervención.
La propuesta también contempla ampliar el abordaje más allá de la actividad lechera e incorporar a toda la ganadería argentina. Al mismo tiempo, se planteó la importancia de encontrar mecanismos que permitan controlar la enfermedad sin generar un impacto económico que comprometa la continuidad de las empresas cuando sea necesario separar animales infectados del rodeo.
La tuberculosis bovina es causada por la bacteria Mycobacterium bovis y se caracteriza por su evolución crónica. Si bien los bovinos constituyen su principal hospedador, puede afectar a numerosos mamíferos, incluidos animales silvestres que pueden funcionar como reservorios y contribuir a mantener la circulación del agente.
Además, se trata de una zoonosis, por lo que su importancia excede la producción pecuaria y alcanza a la salud pública. La infección puede permanecer durante meses o incluso años sin generar signos clínicos evidentes, lo que dificulta la detección de animales infectados y refuerza la necesidad de contar con sistemas activos de vigilancia.
Gonzalo Berhongaray, líder de Lechería de CREA, remarcó que las características de la enfermedad hacen indispensable disponer de un programa permanente de vigilancia. En ese sentido, los especialistas coincidieron en que actualizar las herramientas diagnósticas y adecuar la normativa serán aspectos centrales para fortalecer la prevención, el control y la eventual erradicación de la tuberculosis bovina.



