Especialistas analizaron las principales estrategias para optimizar la confección de silajes y maximizar el aprovechamiento de los recursos forrajeros en los sistemas lecheros.
En un contexto donde la eficiencia en el uso de los recursos forrajeros resulta determinante para la rentabilidad de los tambos, la correcta confección de silajes se consolida como una herramienta estratégica. Con ese objetivo, la Mesa Técnica de Lechería de CREA convocó al investigador Gonzalo Ferreira, profesor de la Universidad Virginia Tech y ex asesor CREA, para compartir los resultados de distintos trabajos vinculados al manejo del maíz para silaje, el impacto de la sequía y el uso de fuentes alternativas de energía en la alimentación de vacas lecheras.
Uno de los temas centrales fue la densidad de siembra en maíz destinado a silaje. Ferreira explicó que, en ambientes de alto potencial productivo, incrementar la cantidad de plantas por hectárea permite aumentar significativamente la producción de materia seca sin deteriorar la calidad nutricional del forraje. Aunque las espigas suelen presentar un menor desarrollo a altas densidades, esa situación se compensa con un mayor número de plantas y una reducción proporcional del tamaño del tallo, manteniendo el valor alimenticio del silaje.
Otro aspecto abordado fue el efecto del estrés hídrico sobre la calidad del cultivo. Según los ensayos realizados tanto en Estados Unidos como en Argentina, la sequía reduce de manera importante el rendimiento del maíz, pero no modifica de forma significativa la digestibilidad de la fibra cuando se comparan plantas en un mismo estado de madurez. El especialista señaló que la percepción de una mejor calidad en silajes provenientes de cultivos afectados por sequía suele estar asociada a cosechas anticipadas o a cambios en la formulación de las dietas, y no a una mejora fisiológica del material vegetal.
Durante la exposición también se analizaron alternativas para mejorar el aporte energético de las raciones, como el uso de trigo, cebada y maíz en grano húmedo. Ferreira destacó que este último permite aumentar la eficiencia en el aprovechamiento del almidón respecto del grano seco, aunque advirtió que su implementación depende en gran medida de una adecuada logística de cosecha, procesamiento y almacenamiento. Un mal quebrado del grano o deficiencias en la compactación del material pueden reducir considerablemente los beneficios esperados.
En relación con los silajes de cultivos de invierno, el investigador presentó resultados que muestran cómo el momento de cosecha modifica el equilibrio entre rendimiento y calidad. Mientras que retrasar el picado hasta el estado de grano pastoso incrementa notablemente la producción de biomasa, hacerlo en etapas más tempranas mejora la digestibilidad de la fibra. Sin embargo, la conveniencia de una u otra estrategia depende de la especie utilizada, del planteo forrajero y de la necesidad de liberar el lote para el cultivo siguiente.
Como conclusión, Ferreira remarcó que las decisiones sobre la confección de silajes no deben tomarse de manera aislada, sino considerando el funcionamiento integral del sistema productivo. La planificación forrajera, el ambiente, la disponibilidad de maquinaria y la rotación de cultivos son factores que deben analizarse en conjunto para lograr una mayor eficiencia, optimizar la producción de leche y mejorar la rentabilidad de las empresas lecheras.



