Una plataforma experimental combina garrapaticidas, manejo de potreros y selección genética para reducir el impacto de uno de los principales problemas sanitarios del NEA y NOA.
La garrapata común del bovino representa uno de los principales desafíos sanitarios para la ganadería del norte argentino. Victoria Rossner, médica veterinaria del INTA, explicó que el parásito y las enfermedades asociadas provocan importantes pérdidas productivas, incluida la muerte de terneros y otros animales en las regiones del NEA y NOA.
Para enfrentar esta problemática, el INTA conformó un equipo interdisciplinario y desarrolló una plataforma de evaluación experimental en salud animal. El trabajo incluye pruebas de control estratégico en establecimientos productivos, asistencia técnica para diagnosticar problemas relacionados con la garrapata y los garrapaticidas, y una línea orientada a la selección genética de bovinos resistentes.
La estrategia propone un control integrado basado en tres componentes. El primero contempla el uso adecuado de garrapaticidas químicos, acompañado por asesoramiento para determinar su efectividad y correcta aplicación. El segundo apunta a incorporar animales naturalmente resistentes al parásito, mientras que el tercero se concentra en el manejo del ambiente mediante la clausura o reserva temporal de potreros para disminuir su contaminación.
En materia genética, los especialistas realizan evaluaciones fenotípicas mediante el conteo de garrapatas sobre animales con padres y madres conocidos. De esta manera pueden identificar bovinos sensibles y resistentes para posteriormente relacionar esa información con sus datos genéticos. Según Rossner, los animales resistentes presentan una carga considerablemente menor y, por lo tanto, contribuyen a reducir la cantidad de garrapatas que llegan al suelo y contaminan las pasturas.
El proyecto se desarrolla junto con organismos científicos, universidades y asociaciones de criadores. El objetivo es combinar las distintas herramientas disponibles para disminuir progresivamente la carga del parásito, reducir la dependencia de los tratamientos químicos y limitar las pérdidas que la garrapata genera en los sistemas ganaderos.
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