Un relevamiento de empresas lecheras de Mar y Sierras analizó salarios, beneficios, rotación y productividad para identificar oportunidades en la gestión de los equipos de trabajo.
La gestión de personas se convirtió en una variable estratégica para la competitividad de las empresas lecheras. Un relevamiento realizado en la cuenca Mar y Sierras analizó las condiciones laborales de once establecimientos, que reúnen a 156 empleados, con el objetivo de identificar diferencias en salarios, beneficios, eficiencia y organización del trabajo.
Entre los trabajadores relevados, 67 familias viven dentro de los establecimientos y cuentan con vivienda y servicios de electricidad, gas e internet cubiertos. Este componente representa un beneficio económico que adquiere mayor relevancia frente al peso creciente que tienen el alquiler y los servicios dentro del presupuesto familiar.
“Una oferta laboral que cubra esos gastos adquiere en la actual coyuntura una ventaja competitiva enorme”, explicó Ignacio Laulhe, coordinador del relevamiento y asesor de los grupos CREA Tambero Mar y Sierras y CREA Quesero.
A estos beneficios se suman otros aportes. Todas las empresas analizadas entregan algún tipo de mercadería o asistencia adicional a sus empleados, desde combustibles, alimentos y artículos de limpieza hasta dinero destinado a compras de almacén.
Salarios y diferentes formas de remuneración
El trabajo también analizó cómo evolucionaron los ingresos según los esquemas de contratación. Durante el último año, los trabajadores cuya remuneración se encuentra vinculada al precio del litro de leche perdieron terreno en términos relativos frente a quienes reciben salarios fijos, debido al estancamiento registrado en el valor de la leche.
En determinados establecimientos, esta situación llevó a implementar compensaciones adicionales para evitar un mayor deterioro de los ingresos. El relevamiento también puso el foco en la dinámica de las familias que viven en los campos y en el papel de las mujeres dentro de esas comunidades rurales.
Otro aspecto evaluado fue la rotación laboral. Los datos mostraron una relación entre la edad promedio de los trabajadores y su permanencia en las empresas, aunque Laulhe advirtió que una rotación elevada no necesariamente debe interpretarse de manera negativa.
Existen sistemas diseñados para trabajadores que buscan experiencias laborales de menor duración. Además, la incorporación de tecnología y automatización permite simplificar determinadas tareas y desarrollar esquemas capaces de funcionar con mayores niveles de recambio, siempre que las personas puedan adquirir rápidamente los conocimientos necesarios.
¿Cuándo se alcanza una mayor eficiencia?
Al comparar la eficiencia laboral entre establecimientos aparecieron diferencias importantes, asociadas a la infraestructura, la organización, las metodologías de trabajo y las condiciones productivas y climáticas.
Según el relevamiento, los mejores niveles de eficiencia se observaron en empresas con una rotación intermedia. La incorporación de nuevos trabajadores puede aportar nuevas dinámicas, mientras que la permanencia de personal experimentado permite conservar conocimientos fundamentales para el funcionamiento cotidiano del tambo.
Las diferencias se vuelven todavía más evidentes al analizar puestos específicos. En el caso de los guacheros, por ejemplo, se registró un rango de entre 17 y 84 terneros atendidos por persona. La amplitud responde al tipo de guachera, la infraestructura disponible y la estacionalidad de las pariciones.
También existen distintos sistemas de remuneración para esa tarea. Algunas empresas trabajan con salarios fijos, mientras que otras incorporan componentes variables. Por esta razón, Laulhe destacó que comparar únicamente el monto salarial puede conducir a conclusiones equivocadas si previamente no se determinan las responsabilidades y exigencias de cada puesto.
La competitividad va más allá del sueldo
Las condiciones de trabajo también forman parte de la competitividad de una propuesta laboral. La infraestructura disponible, el diseño del tambo y las comodidades ofrecidas pueden modificar considerablemente el tiempo necesario para completar una tarea y el esfuerzo requerido al trabajador.
La muestra contempló puestos como encargado general, encargado de recría, franquero, guachero, inseminador o vaquero, puntero, tractorista y tambero mediero, entre otras funciones. Esta diversidad permitió observar que las responsabilidades pueden variar considerablemente entre establecimientos, aun cuando los cargos tengan denominaciones similares.
Para los especialistas, contar con registros periódicos permite transformar estas diferencias en información útil para la toma de decisiones. Mapear funciones, salarios, beneficios, productividad y niveles de rotación ofrece un punto de partida para detectar oportunidades de mejora.
En un sector donde la tecnología modifica procesos y las expectativas laborales también evolucionan, la gestión de personas adquiere así una importancia creciente. El desafío para las empresas lecheras pasa por combinar remuneraciones competitivas, buenas condiciones de trabajo, eficiencia y oportunidades capaces de atraer y sostener los perfiles que necesita cada sistema productivo.



